La estrategia de Puigdemont: elevar el conflicto a Europa para acelerar su regreso
Carles Puigdemont ha dado un nuevo paso en su ofensiva judicial y política al denunciar a España ante la Comisión Europea por considerar que las instituciones españolas están incumpliendo el reciente pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la ley de amnistía. La iniciativa, presentada junto a los exconsellers Toni Comín y Lluís Puig, pretende trasladar el conflicto desde los tribunales españoles al ámbito comunitario y aumentar la presión para que la norma se aplique de forma inmediata.
La estrategia del expresidente catalán pasa por consolidar el respaldo jurídico europeo obtenido con la sentencia del TJUE y convertirlo en una herramienta política. Aunque el tribunal europeo avaló la compatibilidad de la ley de amnistía con el Derecho de la Unión, la aplicación práctica de la norma sigue dependiendo de las resoluciones de los órganos judiciales españoles, especialmente del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional. Esa circunstancia explica el interés de Puigdemont por denunciar cualquier decisión que interprete como un retraso o una resistencia a ejecutar el fallo europeo.
El objetivo inmediato parece claro: acelerar las condiciones que permitan su regreso a Cataluña sin riesgo de ser detenido. Cada actuación ante las instituciones europeas refuerza el mensaje de que el conflicto ya no se limita al debate político español, sino que afecta también, según la tesis de Junts, al cumplimiento del Derecho de la Unión y al principio de cooperación entre las instituciones europeas y los Estados miembros.
Al mismo tiempo, la ofensiva judicial tiene una evidente dimensión política. Puigdemont busca mantener la iniciativa dentro del independentismo y presentarse como el dirigente que continúa obteniendo respaldo en Europa tras varios pronunciamientos favorables de los tribunales comunitarios. Con un escenario político catalán cada vez más competitivo y con Junts disputándose el liderazgo del espacio independentista, el posible regreso del expresidente supondría un importante impulso para su partido y podría alterar de nuevo el tablero político tanto en Cataluña como en Madrid.