Terremoto político: el Supremo condena a Ábalos (PSOE) a más de 24 años de cárcel en el primer gran juicio de la trama de las mascarillas
La política española acaba de vivir uno de los momentos más trascendentales de los últimos años. El Tribunal Supremo ha condenado este lunes al exministro de Transportes José Luis Ábalos a 24 años y tres meses de prisión por su implicación en la trama de adjudicación irregular de contratos de mascarillas durante la pandemia. Junto a él, su exasesor Koldo García ha sido condenado a 19 años y ocho meses de cárcel, mientras que el empresario Víctor de Aldama ha recibido una pena de cuatro años y medio gracias a su colaboración con la Justicia.
La sentencia pone fin al primer gran juicio derivado del conocido como "caso Koldo", una investigación que durante meses ha sacudido los cimientos del Gobierno de Pedro Sánchez y que ha convertido a quien fuera uno de sus hombres de máxima confianza, de hecho su número dos, en el primer exministro socialista condenado por corrupción relacionada con la gestión de la pandemia.
Según sostuvo la Fiscalía durante el proceso, Ábalos, Koldo García y Aldama formaron una organización destinada a aprovechar su posición para favorecer adjudicaciones públicas a determinadas empresas durante los momentos más críticos de la crisis sanitaria. Los contratos investigados afectaban principalmente a organismos dependientes del Ministerio de Transportes, entre ellos Adif y Puertos del Estado.
La resolución judicial tiene además una enorme relevancia política porque supone la validación, por parte del máximo órgano jurisdiccional español, de buena parte de las tesis que durante años fueron calificadas desde el entorno gubernamental como meras acusaciones políticas o campañas de desgaste impulsadas por la oposición (denominadas fangosfera y fachosfera). El Supremo concluye ahora que existió una conducta delictiva suficientemente acreditada para imponer penas extraordinariamente severas.
Un golpe directo al relato del sanchismo
Más allá de las consecuencias penales para los condenados, la sentencia plantea un evidente problema político para el PSOE y para Pedro Sánchez. José Luis Ábalos no fue un ministro cualquiera. Fue secretario de Organización del partido, hombre fuerte del Gobierno, interlocutor principal con numerosos socios parlamentarios y una de las figuras más poderosas del socialismo español durante años.
La condena no implica responsabilidades penales para el actual presidente del Gobierno, pero sí alimenta una pregunta incómoda para el Ejecutivo: ¿cómo pudo mantenerse durante tanto tiempo en posiciones de máxima responsabilidad una trama que, según el Supremo, operó desde el corazón mismo del Ministerio de Transportes?
La oposición, previsiblemente, utilizará esta sentencia como una prueba de que los escándalos que rodean al entorno socialista no eran simples sospechas sino hechos acreditados judicialmente. A partir de hoy, el "caso Koldo" deja de ser únicamente una investigación para convertirse también en una condena firme.
El primer capítulo puede no ser el último
Los expertos jurídicos coinciden en que esta sentencia puede tener consecuencias sobre otras piezas todavía abiertas y sobre investigaciones que continúan desarrollándose en la Audiencia Nacional y otros órganos judiciales. El fallo del Supremo fija hechos probados y establece un precedente que podría resultar determinante para futuras derivadas del caso.
Por ello, aunque la condena conocida este lunes supone ya un auténtico terremoto político, es probable que no represente el final de la historia. Más bien puede ser el comienzo de una nueva fase en uno de los mayores escándalos de corrupción que han afectado a la política española desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa.