Puente, el Indecente

Oscar Puente, en una comparecencia en el Senado

Ojalá que, por culpa de Sánchez y todos ustedes, no tengamos que lamentar ninguna desgracia”. Tal que así terminé mi debate con el ministro de Transportes en el Senado el pasado 2 de diciembre, con unas palabras que lamento en el alma que resultaran proféticas, pero es que, para cualquiera que tuviera dos dedos de frente, estas desgracias en forma de accidentes de trenes que estamos padeciendo se veían venir.

Aquel día interpelaba a Oscar Puente sobre el “caos ferroviario” que sufre España desde que es ministro de Transportes, en una definición que se ha quedado ya muy corta ante tan dantesco escenario. Y le recordaba que hasta con su antecesor Ábalos, siempre más preocupado en prostitutas y mordidas, los trenes funcionaban bien, pero que llegó él, y cual caballo de Atila, a su paso ya nunca más creció la hierba, poniéndole los ejemplos de los veranos de 2024 y 2025, con infinidad de trenes averiados y cientos de miles de viajeros tirados en estaciones y vías, sin hacer nada para solucionarlo.

¿Y cuál fue su respuesta? Reírse, llamarnos paletos y reiterarnos, una vez más, que el tren vivía en España el mejor momento de su historia… Sin embargo, ¿cuál ha sido el resultado un mes después? 47 muertos, 200 heridos y el sistema ferroviario español colapsado, hundido y destrozado por culpa de su nefasta gestión.

Puente ha mentido tanto que, en apenas diez días, ha tenido que rectificar su versión de los accidentes hasta en seis ocasiones, rozando el récord de Ábalos cuando lo de Delcy, que nos dio más versiones de ese encuentro que números tiene la canción del Mambo, en un desvergonzado ejercicio de “cambios de opinión” (así los llaman los socialistas) para intentar justificar lo injustificable de su política de bulos -estos sí- auto exculpatorios ante sus evidentes responsabilidades en estas tragedias.

Porque en el caso de Adamuz, y ya la misma noche del siniestro, nos mintió cuando dijo que la posibilidad de que la vía estuviera rota era “ridícula”. Y después nos mintió varias veces más en las jornadas sucesivas: apuntando a que la culpa podría ser del Iryo, dejando entrever que la responsabilidad podría ser de la supuesta mala calidad del acero utilizado en los raíles, asegurando que la vía estaba por completo renovada y que el carril era nuevo o afirmando que la última auscultación por ultrasonidos de ese tramo se había realizado el 10 de noviembre.

Y porque también nos mintió en los descarrilamientos y accidentes de los Rodalies de Cataluña, cuando dijo que podían deberse a un ciberataque o a un sabotaje. Pero la triste realidad es que aquí el único que descarrila es el Sr. Puente.

Porque ha llevado al colapso al sistema de cercanías catalán, que en estos últimos días ha visto, además de un muerto y decenas de heridos, caídas de muros, trenes descarrilados y averiados, huelgas de maquinistas y un sistema en quiebra que ha dejado tirados a cientos de miles de catalanes que han perdido su medio habitual de transporte diario.

¿Tal vez pueda deberse a que, en 2024 y siendo ya ministro, dejó de ejecutar el 86% de las inversiones que ADIF tenía presupuestadas para ese año en Cataluña?, ¿o tal vez a que, en 2025, sólo en el primer semestre, más de 6.000 trayectos sufrieron percances cuyas causas todavía sigue sin haber solucionado?

Nuestro articulista, el senador Paco Bernabé, preguntando a Puente en la Comisión del caso Koldo

Porque ha habido lluvias fuertes, pero nada más, no ha habido una DANA, un gran incendio o una pandemia, por citar solo tres ejemplos de fenómenos ajenos a la voluntad del hombre y por los que los socialistas nos han llamado asesinos. ¿Qué tendríamos nosotros que estar diciéndoles ahora mismo a ellos cuando lo suyo sí que ha sido por decisiones humanas?

En Cataluña lo único que ha habido es una lamentable falta de mantenimiento, con unas infraestructuras que han colapsado porque estaban muy deterioradas. Y de eso sólo hay un culpable: el ministro que no ha destinado los recursos económicos necesarios para cuidar de la seguridad de las personas que utilizan esos ferrocarriles.

Y además, Sánchez, el presidente que ha nombrado y mantiene a este ministro tuitero y grosero que le defiende el muro, y junto a ellos, el presidente autonómico Illa, que les está sirviendo de paraguas en lugar de estar exigiéndoles los servicios que los catalanes necesitan.

Porque dinero para subirse el sueldo un 6% en 2025 no le ha faltado a Puente, ni para que su presidente de RENFE viaje en una flota de coches de lujo que nos cuesta más de 300.000 euros anuales, ni para darles créditos de 1.700 millones de euros a terceros países para que mejoren sus trenes mientras aquí los nuestros se estrellan, ni tampoco para constituir ese chiringuito llamado empresa mixta “Rodalies de Catalunya”, donde lo primero que ha hecho ha sido designar los miembros del consejo de administración para que empiecen a cobrar dietas por asistir a sus reuniones en lugar de invertir esas sumas en la mejora de las vías.

Ya no les cree nadie cuando dicen que la culpa es del PP, pues Sánchez lleva ya casi ocho años gobernando y Rajoy no llegó a siete, y bastante tuvo con sacar a España adelante ante la quiebra en la que la dejó el lamentable Zapatero.

Puente tiene que irse. Si le queda algo de dignidad, debe pedir perdón a las víctimas y después irse. Lo suyo no ha sido una negligencia, sino una imprudencia, con resultado de muerte. Su carrera política ya ha terminado: demasiados accidentes, demasiados muertos y heridos, demasiadas mentiras, bulos e insultos como para poder seguir ostentando su cargo. Ser ministro exige ser una persona decente y, él, por desgracia, no lo es.

Francisco Bernabé Pérez

Senador del Partido Popular