Sánchez arrastra al PSC al abismo si se celebraran hoy elecciones en Cataluña

La política catalana ha vivido durante años pendiente de sí misma. Sin embargo, la última encuesta de Sigma Dos para El Mundo, publicada hoy mismo, apunta a que el factor de desgaste electoral ya no se encuentra especialmente en Cataluña, sino en Madrid.

Salvador Illa y Pedro Sánchez en un mitin del PSC
photo_camera Salvador Illa y Pedro Sánchez en un mitin del PSC

El sondeo dibuja un escenario especialmente preocupante para el PSC de Salvador Illa, que seguiría siendo la primera fuerza, pero sufriría una caída significativa respecto a los resultados obtenidos en las elecciones de 2024, perdiendo alrededor de nueve diputados y alejándose de cualquier posibilidad de consolidar una mayoría estable, salvo pacto con los independentistas de Junts y ERC al unísiono.

La explicación resulta difícil de ignorar. Aunque Illa ha intentado construir una imagen propia y diferenciar el PSC de las turbulencias que afectan al PSOE, la realidad política demuestra que los votantes continúan vinculando ambas marcas. Los escándalos que rodean al entorno socialista, el desgaste acumulado del Gobierno de Pedro Sánchez y la sensación de agotamiento de un ciclo político empiezan a pasar factura también en Cataluña. La estrategia de presentar al PSC como una organización ajena a los problemas del PSOE parece no estar dando los resultados esperados. Cuando cae la marca matriz, las franquicias territoriales también sufren las consecuencias.

Pero la gran novedad del sondeo no es únicamente la caída socialista. El auténtico terremoto político se llama Aliança Catalana. La formación liderada por Sílvia Orriols experimentaría un crecimiento espectacular hasta convertirse en una de las fuerzas determinantes del próximo Parlament, captando voto procedente de Junts, de sectores independentistas desencantados y también de ciudadanos preocupados por cuestiones relacionadas con la inmigración, la seguridad y la identidad cultural. Su ascenso confirma que existe un espacio político creciente para los discursos más contundentes y alejados del tradicional consenso catalán.

Fuente Encuesta El Mundo 8-6-26
Fuente Encuesta El Mundo 8-6-26

La consecuencia inmediata de esta evolución es una Cataluña mucho más fragmentada y prácticamente ingobernable. El PSC pierde fuerza, Junts continúa retrocediendo, ERC no logra recuperar el terreno perdido y Aliança Catalana emerge como actor decisivo. Ninguno de los bloques tradicionales alcanza una mayoría clara y las combinaciones parlamentarias se complican enormemente. El resultado es un Parlament más dividido, más polarizado y con mayores dificultades para construir acuerdos estables.

Salvador Illa llegó a la Generalitat presentándose como el presidente de la normalización política tras el procés. Dos años después, las encuestas reflejan una realidad muy distinta: la estabilidad prometida se resquebraja y el desgaste de Pedro Sánchez amenaza con convertirse en un lastre electoral para el PSC. Si hoy se celebraran elecciones catalanas, el mensaje de las urnas sería claro: Cataluña no castiga únicamente a Illa; castiga, sobre todo, al proyecto político que representa y a la sombra cada vez más alargada de La Moncloa sobre el Palau de la Generalitat.