La sentencia del Tribunal de Justicia Europeo sobre el “caso Puigdemont” ya tiene fecha: 16 de julio

El Tribunal Europeo juega a favor de Sánchez: gana tiempo mientras Puigdemont espera

Sánchez y Puigdemont esperando sentencia del Tribunal de Justicia Europeo

La política española tiene una curiosa habilidad para convertir los calendarios judiciales en calendarios políticos. Y la última fecha marcada en rojo es el próximo 16 de julio, cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea deberá pronunciarse sobre la ley de amnistía.

Todo apunta a que la resolución europea será determinante para despejar el futuro judicial de Carles Puigdemont. No porque Luxemburgo vaya a ordenar directamente su regreso a Cataluña, sino porque puede dejar sin buena parte de los argumentos que han permitido mantener viva la batalla jurídica alrededor de la malversación y de la aplicación efectiva de la amnistía.

Sin embargo, hay un detalle que resulta especialmente llamativo. Apenas cuatro días después de la sentencia europea está previsto el último pleno del Tribunal Constitucional antes del parón estival. Y, según todas las informaciones conocidas, no parece que vaya a abordar de forma inmediata el recurso que afecta a Puigdemont. La decisión podría quedar aplazada hasta otoño.

¿Casualidad? Probablemente sí desde el punto de vista jurídico. ¿Conveniente para Pedro Sánchez? Sin ninguna duda. Porque mientras la amnistía siga pendiente de culminar definitivamente, Junts continúa atrapado en una posición incómoda. Puigdemont necesita que el proceso llegue a buen puerto. Y Sánchez necesita que Junts siga necesitando a Sánchez.

Es una relación de dependencia mutua. El líder independentista necesita cerrar su situación judicial. El presidente del Gobierno necesita mantener viva la mayoría parlamentaria que le sostiene en La Moncloa. Y mientras el desenlace no llegue, ambos siguen atados políticamente.

La gran pregunta es qué ocurriría si Puigdemont obtuviera una victoria definitiva este mismo verano. ¿Seguiría teniendo el mismo interés en sostener al Gobierno? ¿Mantendría Junts la misma pseudo disciplina parlamentaria? ¿O comenzaría a explorar escenarios alternativos que hoy parecen imposibles?

Desde la óptica del PSOE, cualquier retraso juega a favor. Cada mes ganado acerca un poco más el horizonte de 2027 y aleja el riesgo de una ruptura inmediata de la legislatura. El tiempo se convierte así en el principal aliado de Sánchez.

Quizá por eso el auténtico debate ya no sea si la amnistía acabará aplicándose plenamente. Cada vez son menos los que dudan de ese desenlace. La cuestión relevante es cuándo. Si el regreso definitivo de Puigdemont se produce en otoño y no en verano, quien habrá ganado unos meses preciosos no será el expresident. Será Pedro Sánchez.