Según el CIS

Vox presume de catolicismo, pero sus votantes se alejan más del mensaje del Papa que los del PP y casi tanto como los del PSOE

El Papa León XIV pronunciando su discurso ante el Congreso

Los datos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas dejan una conclusión llamativa: la imagen pública de Vox como partido especialmente identificado con el catolicismo no se corresponde del todo con las opiniones de sus propios votantes ante el mensaje del Papa.

La visita de León XIV a España fue valorada positivamente por una amplia mayoría de los electores de los principales partidos. Los votantes del PP fueron, con diferencia, los más satisfechos: un 90% calificó la visita como positiva o muy positiva. Entre los seguidores de Vox, el porcentaje bajó hasta el 79,5%, prácticamente el mismo nivel que entre los votantes del PSOE, que alcanzaron el 79,3%.

Es decir, pese a la frecuente utilización de símbolos, referencias y valores cristianos en el discurso de Vox, sus votantes no muestran ante el Papa una adhesión mucho mayor que la del electorado socialista. La diferencia entre ambos bloques es de apenas dos décimas. El dato rompe el esquema simplista según el cual la derecha más dura sería necesariamente la más cercana a la Iglesia.

El contraste es todavía más evidente cuando se analizan algunos de los mensajes concretos pronunciados por el Pontífice.

Vox se distancia del Papa en inmigración

El 92,9% de los votantes de Sumar y el 89,9% de los del PSOE afirmaron estar de acuerdo o muy de acuerdo con el llamamiento papal a respetar la dignidad de los inmigrantes. Entre los electores del PP, el respaldo fue del 71%. Sin embargo, entre los votantes de Vox cayó hasta solo el 32,2%.

Este es probablemente el dato más significativo. Vox suele presentarse como defensor de las raíces cristianas de España, pero cuando el Papa aplica la doctrina social de la Iglesia a la inmigración, buena parte de su electorado se distancia claramente.

No se trata de una cuestión menor. La acogida al extranjero, la defensa de la dignidad humana y la atención a las personas vulnerables forman parte central del discurso social de la Iglesia. Por tanto, los datos sugieren que una parte considerable de los votantes de Vox se identifica más con un catolicismo cultural, nacional o simbólico que con el conjunto del mensaje social defendido por el Pontífice.

PP y PSOE consideran más al Papa un referente moral

También resulta reveladora la respuesta sobre si León XIV debe ser considerado un referente ético y moral para toda la sociedad, y no únicamente para los católicos.

El 67,8% de los votantes del PP respondió afirmativamente, seguido por el 60,5% de los socialistas. Entre los votantes de Vox, el porcentaje descendió hasta el 44%, apenas cuatro puntos por encima de Sumar, que registró un 40%.

De nuevo, el electorado popular aparece mucho más próximo al Papa que el de Vox. Incluso los votantes socialistas, pertenecientes a un partido oficialmente laico y frecuentemente enfrentado a la jerarquía eclesiástica en cuestiones morales, reconocen en mayor medida la autoridad ética del Pontífice.

Algo parecido sucede con la afirmación del Papa contra la polarización política. La respaldó el 93,6% de los votantes socialistas, el 88,4% de los populares y el 86,7% de los de Sumar. Entre los electores de Vox, el apoyo se redujo al 65,1%.

Un catolicismo más identitario que doctrinal

Los datos no permiten determinar quién es más o menos católico en su vida privada, ni miden la asistencia a misa, la práctica religiosa o las creencias personales. Pero sí permiten observar qué electorados se sienten más cercanos al mensaje público del Papa.

Y ahí la conclusión es clara: los votantes del PP son los más próximos; los de Vox se sitúan bastante por detrás y, en algunos indicadores, muestran posiciones más cercanas al PSOE de lo que su discurso político permitiría imaginar.

Vox parece haber convertido el catolicismo, en buena medida, en una seña de identidad política: defensa de las tradiciones, crítica al laicismo, oposición al aborto o reivindicación de las raíces cristianas de España. Sin embargo, cuando el Papa habla de inmigración, convivencia, moderación política o compromiso social, esa identificación se debilita.

La paradoja es evidente: Vox parece el partido más católico en sus símbolos y en su retórica, pero sus votantes son menos receptivos al Papa que los del PP y, en la valoración general de su visita, prácticamente igual que los del PSOE.

El estudio del CIS muestra así que la frontera religiosa ya no coincide exactamente con la frontera ideológica. El catolicismo político de Vox parece selectivo: acepta con entusiasmo los mensajes que encajan con su programa, pero se distancia de aquellos que cuestionan sus posiciones más duras. Y eso lo aproxima más a una identidad cultural conservadora que a una adhesión completa a la doctrina social de la Iglesia.