Esquerra Alternativa en Barberà: cuando la coherencia se queda en el eslogan
Lo que está ocurriendo en Esquerra Alternativa –la candidatura vinculada a la CUP en Barberà del Vallès– no es un simple relevo interno. Es un episodio que, como mínimo, invita a levantar una ceja. Y no por un matiz ideológico, sino por algo mucho más básico: la coherencia entre lo que se proclama y lo que se practica.
La lista electoral de 2023 estaba encabezada por Fabián Díaz Cortés (1) y Juan Antonio Pérez Jiménez (2). Tras ellos venían tres mujeres consecutivas: Eloísa Agueda Canto Ruiz (3), Ester Díaz Cortés (4) y Mireia Sánchez Pi (5). El número 6 era Vicenç García Soto. Hasta aquí, todo en orden. Pero la historia se tuerce cuando miramos lo que ha pasado después.
Tres portavoces, tres hombres… y un salto que “supuestamente” deja atrás a tres mujeres
Primero ejerció como concejal Fabián. Tras su renuncia, el acta pasó a Juan Antonio. Y ahora, con la renuncia de este último, el relevo no recae en ninguna de las tres mujeres que estaban por delante, sino en Vicenç, el número 6.
El resultado: tres renuncias, tres portavoces, tres hombres.
Y tres mujeres que, supuestamente, han sido ignoradas, ninguneadas o simplemente apartadas del camino. Todo ello en una candidatura que se presenta como defensora de la igualdad, la paridad y la feminización de la política.
Por supuesto, nadie afirma que haya mala fe. Quizá las tres mujeres declinaron el cargo al mismo tiempo, por pura casualidad o por una alineación cósmica que algún día estudiará la NASA. Todo es posible. Pero raro, lo que se dice raro, es un rato.
Y no es la primera vez que pasa en Barberà
Para añadir un toque de ironía histórica, este tipo de situaciones no es exclusivo de Esquerra Alternativa. En la legislatura 2019–2023, el Partido Socialista de Barberà del Vallès vivió un episodio similar: la renuncia de la entonces concejal de Hacienda, Teresa Colomer, terminó con el acta en manos del número 11 de la lista, Sergio Montero.
Otra coincidencia estadística digna de estudio. Otra mujer que, supuestamente, quedó fuera en favor de un hombre situado mucho más abajo en la lista. Y otra situación que, sin afirmar nada, también generó preguntas que nunca obtuvieron una respuesta demasiado convincente.
Parece que en Barberà del Vallès la paridad funciona… pero solo cuando no toca aplicarla.
La ley de 2023 y la ironía de los hechos
Desde diciembre de 2023, la normativa obliga a que las próximas listas municipales en municipios de más de 5.000 habitantes sean en formato de cremallera, alternando hombre y mujer. La intención es clara: evitar que las mujeres queden relegadas a puestos simbólicos.
Y aquí llega la ironía: un partido que exige paridad a los demás, que presume de feminismo y que reivindica la presencia de la mujer en las instituciones, termina –supuestamente– saltándose a tres mujeres de su propia lista para colocar a un hombre que iba sexto.
La ley marca un camino. El sentido común también. Pero parece que, en Barberà, ambos se han quedado esperando en la puerta del Ayuntamiento.
Un golpe a la credibilidad que nadie necesitaba
Este episodio no va a cambiar el rumbo del municipio, pero sí deja un mensaje incómodo: que los principios se defienden mientras no impliquen ceder espacios reales de poder. Que la igualdad es un lema útil, pero no siempre un compromiso firme. Que la paridad se exige hacia afuera, pero no siempre se practica hacia adentro.
La ciudadanía no pide milagros. Pide coherencia. Y cuando un partido que presume de feminismo acaba con tres portavoces hombres consecutivos y tres mujeres supuestamente apartadas, la incoherencia no necesita explicación: se explica sola.
Barberà del Vallès merece hechos que acompañen a las palabras. Y, sobre todo, merece que la igualdad no sea un eslogan, sino una práctica real.