¿Instrucción directa o aprendizaje por descubrimiento? ¿Qué metodología es más eficiente en educación?
La educación en nuestro país es un campo de minas instalado por el propio poder político. Ya hemos hablado muchas veces de los constantes cambios de rumbo legislativos que confunden a los profesionales y provocan que los resultados sean cada vez peores.
Pero hay otro elemento en juego que también afecta, y mucho, al rendimiento escolar: la metodología de enseñanza.
Durante muchos años el Departamento de Educación (anteriormente de Enseñanza) ha defendido el método del aprendizaje por descubrimiento, casi como un dogma. Seguramente quería dejar atrás el sistema "tradicional" y embarcarse en la "modernidad". Y es por ello que el contenido, el esfuerzo y la memorización han quedado relegados al cajón del olvido.
Ante el estrepitoso fracaso en los resultados de las pruebas objetivas internacionales de nuestro alumnado, ya empiezan a escucharse voces críticas con estas metodologías.
También existen estudios de gran prestigio que piden dar un giro de ciento ochenta grados a esta metodología impuesta.
Por ejemplo, el estudio de David Klahr y Milena Nigam (2004) demostró que la instrucción directa es más efectiva que el aprendizaje por descubrimiento para adquirir la estrategia de control de variables en niños y niñas. La investigación concluyó que la instrucción directa es un método más eficiente en las primeras etapas.
El conocido estudio educativo de David Dean Jr. y Deanna Kuhn (publicado en 2007) comparó el aprendizaje por descubrimiento y la instrucción directa. Concluyó, una vez más, que la instrucción directa produce resultados inmediatos y que, si se añade una práctica sostenida, resulta todavía más eficaz para conseguir la retención de conocimientos a largo plazo.
Pero todos estos estudios han pasado desapercibidos para nuestros responsables educativos, que siguen empeñados en imponer la metodología por descubrimiento a todas las edades.
Desde mi punto de vista, en educación no se debe ser dogmático. En unas ocasiones será útil una metodología, una herramienta o una estrategia, y en otras, otra diferente. Pero nunca deberíamos despreciar una forma de enseñar que ofrece buenos resultados, como la instrucción directa, únicamente porque se utilizaba hace años y ahora queramos parecer "modernos".
La instrucción directa, con una explicación clara y estructurada por parte del profesor, con ejemplos y ejercicios guiados que ayuden a la transferencia del conocimiento, con la repetición y la memorización cuando sea necesario y una evaluación de lo trabajado, es un método fiable que ofrece buenos resultados académicos. ¿Por qué motivo debe ser desterrado de las aulas?
¿Cuándo dejará la administración educativa en manos de los docentes la aplicación de las metodologías más adecuadas sin imposiciones? ¿Acaso las administraciones imponen a los bomberos una forma concreta de apagar los incendios?
Dejen a los profesionales de la educación la responsabilidad de educar de la mejor manera posible y todo nos irá mejor. Seguro.