Vox acusa a Junts de haber islamizado Cataluña

mujeres con burka y niqab

El debate sobre la prohibición del velo islámico integral en España ha derivado en un nuevo choque político en Cataluña. El secretario general de Vox en Cataluña, Ignacio Garriga, ha acusado públicamente a Junts per Catalunya de haber “abierto la puerta a la islamización de los barrios” y de ser “culpable” de la expansión del velo islámico integral en determinadas zonas del territorio.

Las declaraciones se producen en el marco de la propuesta impulsada por Vox —con el respaldo del PP— para prohibir el uso del burka y el niqab en espacios públicos y que ha sido rechazada por la Cámara baja española. Junts, por su parte, ha anunciado que presentará una iniciativa propia centrada en la identificación facial y el orden público, intentando marcar distancias con la formación de Santiago Abascal sin renunciar al debate sobre seguridad e integración, aunque al final parece que esa iniciativa irá acompaña de otras muchas que no van a tener apoyo de la mayoría de la cámara. Una jugada habitual entre los de Puigdemont y los de Sánchez.

Un cruce de marcos políticos

La estrategia de Vox es clara: situar el foco en la identidad cultural, la seguridad y la defensa de los derechos de la mujer como eje de confrontación directa con el nacionalismo catalán. Garriga ha utilizado un lenguaje contundente, hablando de “cárceles de tela” y de “pérdida de identidad”, términos que buscan conectar emocionalmente con un electorado sensible a la cuestión migratoria y cultural.

Junts, en cambio, intenta evitar una fotografía parlamentaria junto a Vox, consciente del coste simbólico que tendría en Cataluña, pero también procura no aparecer como ajeno a un debate que preocupa a parte importante de su base electoral. De ahí su maniobra: rechazar el texto de Vox y registrar una propuesta alternativa.

El factor Aliança Catalana

En este escenario emerge un elemento determinante: el crecimiento de Aliança Catalana, liderada por Sílvia Orriols. Esta formación ha capitalizado un discurso identitario duro en materia migratoria y cultural, disputando a Junts un espacio político que históricamente controlaba el independentismo tradicional.

El temor en Junts no es solo a Vox, sino a la erosión interna de su electorado hacia opciones que combinan soberanismo y discurso restrictivo en inmigración. La presión electoral es real: perder votantes hacia Aliança Catalana supondría un debilitamiento estratégico en municipios clave y en el Parlament.

En este contexto, la acusación de Vox de que Junts ha “islamizado Cataluña” no es solo un ataque ideológico; es también un intento de acelerar la competencia dentro del espacio nacionalista catalán, obligando a Junts a endurecer su posición o arriesgarse a seguir perdiendo apoyos.

Más allá del titular

El debate sobre el velo integral plantea cuestiones jurídicas y sociales complejas: libertad religiosa, igualdad de género, orden público e integración. Sin embargo, el actual intercambio político evidencia que la discusión se está librando en el terreno del relato y la disputa electoral.

Para Vox, el objetivo es consolidar su perfil como referente en la defensa de la identidad nacional y cultural. Para Junts, el desafío es doble: evitar la etiqueta de permisividad y, al mismo tiempo, no cruzar líneas que le aproximen a la ultraderecha.

En definitiva, la polémica no solo gira en torno a una prenda concreta, sino a la redefinición del mapa político catalán. Y en esa redefinición, el miedo de Junts a seguir cediendo espacio ante Aliança Catalana se ha convertido en un factor decisivo.