Fidel Castro y la lógica de la confrontación total (1962–2001)
Este artículo examina tres hitos que, considerados en conjunto que permiten caracterizar un patrón político-estratégico sostenido en la praxis y la retórica de Fidel Castro: (1) su conducta durante la Crisis de los Misiles de 1962, incluida la comunicación a Nikita Jrushchov en la que avala la hipótesis de una guerra nuclear aun a sabiendas de la más que probable destrucción de Cuba; (2) la temprana legitimación política de Hugo Chávez tras su llegada al poder y la consolidación posterior de una relación asimétrica que contribuyó a blindar dinámicas autoritarias en Venezuela; y (3) la convergencia con la República Islámica de Irán en clave de hostilidad hacia Estados Unidos e Israel, con declaraciones atribuidas a Castro en Teherán (2001) que fueron reutilizadas en foros políticos estadounidenses y contestadas desde La Habana. La investigación se apoya en documentación primaria (archivos presidenciales y correspondencia de 1962), fuentes institucionales y hemerográficas, e incorpora un anexo separado sobre “recepción mediática” en el entorno del exilio cubano en Florida para preservar el tono académico del cuerpo analítico.
1. Planteamiento y método
La discusión pública sobre Fidel Castro oscila entre dos simplificaciones: la hagiografía revolucionaria y la demonización automática. En un terreno académico, el problema no es “qué se opina” de Castro, sino qué evidencias permiten inferir su cultura estratégica: tolerancia al riesgo extremo, instrumentalización del coste humano y preferencia por marcos de confrontación total. Este texto no pretende reconstruir toda la política exterior cubana, sino analizar tres episodios donde la fuente primaria o institucional es especialmente clara: octubre de 1962; el arranque de la era chavista; y el episodio Teherán–Bolton (2001–2002). ¹
2. 1962: la escalada nuclear como opción aceptable
El 26 de octubre de 1962, en plena Crisis de los Misiles, Castro remite a Jrushchov una comunicación en la que plantea que, si se produce una agresión estadounidense contra Cuba, la URSS debería considerar un golpe nuclear preventivo contra Estados Unidos. La lógica del texto no es disuasoria en sentido clásico (evitar la guerra), sino de “resolución final”: asumir el intercambio nuclear como consecuencia admisible, aun cuando Cuba sería devastada. ²
La respuesta soviética, fechada el 30 de octubre de 1962, es políticamente reveladora: Jrushchov reprocha a Castro el planteamiento y subraya que su propuesta era incorrecta, explicitando que, de haberse seguido, Cuba habría sido arrasada y la URSS habría quedado arrastrada a una guerra nuclear.³ Esta discrepancia no es un matiz: expresa una fractura entre el cálculo soviético (salida negociada y control de escalada) y la predisposición castrista a convertir a Cuba en teatro sacrificial de una “victoria” ideológica.
La historiografía documental posterior refuerza ese diagnóstico. Fuentes archivísticas y reconstrucciones basadas en documentación rusa describen cómo la conclusión de la crisis “deterioró” la relación política, con Castro sintiéndose humillado por negociaciones “a sus espaldas” (retirada de todos los misiles nucleares, incluso los tácticos) y Moscú esforzándose en “recomponer” la alianza por motivos estratégicos, no por confianza política.⁴ La consecuencia lógica fue una convivencia tensa: dependencia material cubana y prudencia soviética respecto al voluntarismo de La Habana.
3. La dependencia estructural y el golpe del fin soviético
La relación con la URSS no fue solo militar; fue una estructura de subsidio y tutela. Tras la disolución soviética, el impacto sobre Cuba fue sistémico: pérdida del sostén económico externo y deterioro severo del abastecimiento, dando lugar al “Período Especial”. ⁵ Estudios económicos “Cuba in Transition” documentan la magnitud de la contracción y los problemas de medición, pero convergen en la idea central: la economía cubana quedó expuesta al corte abrupto del patronazgo soviético. ⁶
Este punto importa para el argumento general: la estrategia de supervivencia del régimen requirió sustituir el “anclaje” soviético por nuevos vectores (energéticos, financieros y diplomáticos). La alianza con Venezuela y el acercamiento a Irán pueden leerse, por tanto, como una combinación de afinidad ideológica y necesidad material.
4. 1998: legitimación temprana de Chávez y normalización del “modelo”
El 8 de diciembre de 1998, tras la victoria electoral de Hugo Chávez, Castro envía un mensaje público de felicitación donde lo trata como “compañero de lucha” y encuadra su triunfo como un “momento crucial” para América; el texto publicado incluye, además, la idea de que por fin “ha llegado la hora de los sueños de Bolívar”. ⁷ No es una cortesía diplomática: es un acto de legitimación política desde el símbolo revolucionario más influyente del hemisferio.
La evolución posterior del chavismo, concentración de poder, erosión de contrapesos y debilitamiento de libertades, ha sido documentada por organizaciones de derechos humanos y recogida en informes institucionales. “Human Rights Watch” (HRW) caracterizó la presidencia de Chávez (1999–2013) por una “dramática concentración de poder” y “desprecio abierto” por garantías básicas, detallando mecanismos de captura institucional y presión sobre los medios de comunicación y la justicia, fracturando la separación de poderes. ⁸ Informes parlamentarios británicos y análisis de referencia sintetizan esas evaluaciones y remiten expresamente a HRW. ⁹
A ello se añade un dato estructural: la política petrolera venezolana incluyó el suministro subsidiado a Cuba, dimensión recogida en informes del Congressional Research Service (CRS) al describir la proyección internacional de Chávez y su total apoyo energético a la isla. ¹⁰ El resultado fue una simbiosis: Cuba aportaba know-how de control político y seguridad policial y militar; Venezuela aportaba energía y divisas. En términos normativos, el problema no es la cooperación bilateral, sino la convergencia entre un régimen de partido-Estado consolidado (Cuba) y un proceso de degradación institucional acelerada (Venezuela).
5. Teherán, 2001–2002: convergencia con una teocracia de poder tutelado
La República Islámica de Irán es un sistema híbrido donde la soberanía popular queda subordinada a instituciones religiosas-políticas no electivas. La arquitectura constitucional de la “tutela del jurista” (velāyat-e faqīh) y las competencias del Líder Supremo figuran de forma explícita en el diseño jurídico, con poderes de dirección general del Estado y control sobre fuerzas armadas y órganos clave. ¹¹ En evaluaciones comparadas, Irán aparece como “Not Free” en los índices clásicos de derechos políticos y libertades civiles. ¹²
En mayo de 2001, durante una visita a Teherán, quedó atribuida a Castro, en un acto universitario, la frase: “Iran and Cuba, in cooperation with each other, can bring America to its knees”. Esa atribución aparece reproducida posteriormente en piezas políticas e institucionales estadounidenses: (a) el discurso de John Bolton de mayo de 2002, donde utiliza la cita como ejemplo de hostilidad estratégica; ¹³ y (b) transcripciones y documentos de audiencias del Senado de Estados Unidos que incorporan la misma formulación al debatir sobre Cuba, proliferación y amenazas. ¹⁴
Ahora bien, desde el punto de vista académico, la atribución exige cautela metodológica: cronologías especializadas señalan que la cita procede de una agencia (AFP) y que Castro la negó después, desafiando a que se aportara prueba.¹⁵ En consecuencia, el hecho robusto no es solo “si Castro pronunció exactamente esa frase”, sino el uso político del enunciado y la coherencia del marco: convergencia discursiva con Irán en clave de debilitamiento/derrota de Estados Unidos y alineamiento antiestadounidense sostenido. La argumentación de Castro era habitual en defensa de sus “excesos” verbales y revolucionarios.
6. Conclusión: un patrón de Estado-movimiento con horizonte de confrontación
La comparación de los tres episodios permite sostener una tesis razonable: Castro operó con una cultura estratégica propia de un “Estado-movimiento” que se concibe en guerra política prolongada. En 1962, aparece documentada una disposición a aceptar la guerra nuclear como desenlace; en 1998, la legitimación temprana de Chávez contribuye a normalizar un proyecto que deriva hacia el autoritarismo y se convierte en sostén material de Cuba; y en 2001–2002, la convergencia con Irán se formula —al menos en la recepción institucional— como cooperación para doblegar a Estados Unidos.
La URSS, por su parte, buscó “enmendar” la relación tras 1962 precisamente porque la alianza era estratégicamente muy valiosa, pero las fuentes documentales muestran que la forma de cerrar la crisis “agrió” el vínculo y dejó heridas políticas.¹⁶ La caída del sistema soviético no “arrastró” solo a Castro; arrastró a Cuba a un shock de supervivencia (Período Especial) que reorientó alianzas y profundizó el modelo de control interno.¹⁷ La dimensión ética es inseparable: cuando un liderazgo sitúa su proyecto por encima de la vida y la libertad de su población, la nación se convierte en instrumento, no en sujeto.
Notas
Sobre la lógica del enfoque y delimitación de fuentes, véase el uso combinado de documentación primaria y síntesis institucional en: .
- “Fidel Castro to Nikita Khrushchev,” 26 October 1962, John F. Kennedy Presidential Library and Museum.
- “Khrushchev’s Letter to Castro,” 30 October 1962, American Experience (PBS), texto/edición documental.
- Svetlana Savranskaya (ed.), “Fidel Castro’s Victory Tour: New Evidence from Russian Archives,” National Security Archive, 29 April 2024.
- “Cuba since 1991,” Encyclopaedia Britannica, sección sobre retirada soviética y pérdida de apoyo.
- Jorge F. Pérez-López, “The Cuban Economic Crisis of the 1990s and the External Sector,” Cuba in Transition (ASCE). ; Jorge Pérez-López y Carmelo Mesa-Lago, “Cuban GDP Statistics under the Special Period,” Cuba in Transition (ASCE).
- Mauricio Vicent, “Castro: ‘La hora de Bolívar’,” El País, 8 December 1998.
- “Venezuela: Chávez’s Authoritarian Legacy,” Human Rights Watch, 5 March 2013.
- UK House of Commons Library, “Venezuela: … Standard Note,” sección sobre derechos humanos y referencias a HRW (y otras fuentes).
- Congressional Research Service, Venezuela: Background and U.S. Relations, con referencias a subsidios petroleros y proyección de Chávez.
- “Leadership in the Constitution of the Islamic Republic of Iran,” compendio constitucional (artículos sobre elección/poderes del Líder); y referencia conceptual en Britannica sobre velāyat-e faqīh.
- Freedom House (vía Refworld), “Freedom in the World 2002 – Iran,” estatus “Not Free”.
- John R. Bolton, “Beyond the Axis of Evil: Additional Threats from Weapons of Mass Destruction,” Heritage Foundation lecture/transcript, 6 May 2002.
- U.S. Congress, Senado: Cuba’s Pursuit of Biological Weapons (hearing / printed text), con reproducción de la cita atribuida a Castro (mayo 2001, Teherán).
- Nuclear Threat Initiative (NTI), “Iran Biological Chronology,” nota metodológica sobre la atribución (AFP) y la controversia posterior.
- Savranskaya, “Victory Tour…,” pasajes sobre relación “soured” tras la crisis y esfuerzos de Jrushchov por recomponer.
- Britannica, “Cuba since 1991,” y ASCE (Pérez-López; Mesa-Lago/Pérez-López), sobre impacto estructural del fin del subsidio soviético y el Período Especial.