Junts: “Nosotros no estamos aquí para poner o quitar gobiernos españoles”
La relación entre Pedro Sánchez y Junts per Catalunya atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de la legislatura. En apenas unos días, la dirección del partido de Carles Puigdemont ha endurecido notablemente su discurso y ha multiplicado las advertencias públicas sobre la continuidad del actual Gobierno.
La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, volvió a exigir este viernes un adelanto electoral y dejó claro que la formación no piensa actuar como sostén permanente del Ejecutivo socialista. “Nosotros no estamos aquí para poner o quitar gobiernos españoles”, afirmó, recordando además que con solo siete diputados no pueden impulsar una moción de censura.
Sin embargo, las declaraciones de Nogueras no son un episodio aislado. Durante las últimas semanas, Junts ha ido construyendo un relato cada vez más crítico hacia Sánchez, mezclando los incumplimientos de los acuerdos de investidura con el creciente desgaste político derivado de los escándalos que rodean al PSOE.
Hace apenas unos días, la dirigente catalana pidió al presidente que “deje de esconderse en su agenda internacional porque los problemas los tiene aquí”, en referencia a la crisis política y judicial que afecta al entorno socialista.
La portavoz ya había elevado el tono semanas atrás durante una sesión de control en el Congreso, donde preguntó directamente a Sánchez qué “argumento democrático” le quedaba para no convocar elecciones anticipadas. En aquella intervención acusó al Ejecutivo de gobernar sin mayoría real, incumplir acuerdos y aprobar medidas sin respetar los compromisos parlamentarios adquiridos.
Mientras tanto, desde la cúpula de Junts también se multiplican los mensajes de advertencia. El secretario general del partido, Jordi Turull, ha acusado repetidamente al Gobierno de utilizar Cataluña para garantizar la supervivencia política de Sánchez y del PSOE. Según Turull, el Ejecutivo está más preocupado por mantenerse en el poder que por cumplir los acuerdos firmados con Junts.
Aunque la formación sigue rechazando públicamente participar en una moción de censura impulsada por el PP, tampoco oculta que la confianza con el Gobierno está prácticamente agotada. Turull ya ha advertido en varias ocasiones que si los compromisos pactados no se cumplen, “pasará lo que tenga que pasar”.
Todo ello dibuja un escenario cada vez más incómodo para Sánchez. Junts no parece dispuesto, al menos por ahora, a provocar directamente la caída del Ejecutivo. Pero tampoco quiere aparecer como el partido que salva permanentemente una legislatura marcada por la debilidad parlamentaria, la falta de presupuestos y las crecientes turbulencias judiciales que afectan al entorno socialista.
La estrategia de Puigdemont parece clara: aumentar la presión sin asumir todavía el coste político de romper definitivamente. El problema para Moncloa es que cada nueva declaración de Nogueras o Turull transmite una sensación cada vez más evidente en Madrid: Junts ya habla más como oposición que como socio parlamentario.