La expresión “revuelta” puede inducir a error: no dimitieron “todos los almirantes” ni hubo un motín formal. Lo que sí hubo fue algo menos vistoso y más importante: una protesta pública y técnica, liderada por altos mandos en activo y retirados, ante decisiones presupuestarias y doctrinales que consideraban equivocadas y perjudiciales para la defensa. El episodio sirve, además, como espejo para observar cómo —en la España actual— la cadena de mando y el Ministerio de Defensa tienden a hablar poco o nada en cuestiones estratégicas sensibles, dejando la imagen de unas Fuerzas Armadas que “no saben, no conocen, no opinan”, mientras el espacio mediático se llena de otros perfiles y narrativas.[2]
1. Pongamos caras a los protagonistas
Las imágenes adjuntas corresponden a escenas vinculadas al clima político-militar de 1949–1950, y a recortes hemerográficos que reflejan el tono del debate.
Foto 1. Recorte de una fotografía de “Truman y sus líderes militares” tras el regreso de los Jefes del Estado Mayor Conjunto (Joint Chiefs of Staff) de un viaje de inspección al Lejano Oriente: se identifican (en el conjunto completo) a W. Stuart Symington, Louis A. Johnson, Omar N. Bradley y el almirante Forrest P. Sherman, entre otros. En este recorte aparecen, de izquierda a derecha, Symington, Johnson, Bradley (uniforme del Ejército) y Sherman (uniforme de la Marina).[3]
Foto 2. El presidente Harry S. Truman (1884–1972). Imagen de contexto institucional del periodo 1949–1950.[4]
Foto 3. Recorte de prensa sobre el general Omar N. Bradley (1893–1981), figura clave como primer presidente del Estado Mayor Conjunto (Chairman of the Joint Chiefs of Staff, CJCS) en 1949. Bradley, general de cinco estrellas en 1950, es hoy más conocido por el cine en el Desembarco de Normandía y en la Batalla de Bastogne, Subalterno de G. S. Patton emergió como su superior. Gracias a su gran capacidad de organización y liderazgo, Omar Bradley se convirtió en uno de los generales más destacados de la historia del Ejército de los EE. UU. [5]
Foto 4. Conferencia de orientación (Fort Benning, Georgia, 4–5 noviembre 1949). De izquierda a derecha: general Omar N. Bradley (1893–1981), secretario de la Fuerza Aérea W. Stuart Symington (1901–1988), almirante Forrest P. Sherman (1896–1951, CNO), secretario de Defensa Louis A. Johnson (1891–1966), general J. Lawton Collins (1896–1987) y el secretario de Marina Francis P. Matthews (1887–1952).[6]
2. La crisis de 1949: presupuesto, estrategia nuclear y la cancelación del ‘superportaaviones’
El trasfondo es el ajuste brutal de la posguerra. Tras 1945, el presupuesto de defensa se redujo de forma drástica y la doctrina nuclear emergente colocó el foco en el “golpe estratégico” desde bombarderos de largo alcance. La U.S. Air Force, recién creada como rama independiente en 1947, defendía que la disuasión atómica —y, en el límite, la victoria— pasaban por una fuerza de bombarderos pesados (en particular el Convair B‑36). En la Marina, por el contrario, se insistía en la flexibilidad del poder aeronaval: presencia, control del mar, apoyo a operaciones anfibias y capacidad de ataque sin depender de bases extranjeras.[7]
En ese contexto, la Navy impulsó una nueva generación de portaaviones: el USS United States (CVA‑58), concebido como “portaaviones bombardero” capaz de operar aviones mayores —incluidos aparatos pensados para misiones nucleares tempranas— y escoltado por una fuerza de tarea (task force) asociada. La quilla se colocó en Newport News (Virginia) el 18 de abril de 1949; cinco días después, el 23 de abril, el secretario de Defensa Louis Arthur Johnson (1891–1966) ordenó la cancelación del programa.[8]
El coste directo estimado del buque se situaba alrededor de los 189 millones de dólares de 1949; críticos externos y defensores de la cancelación sostenían además que, para operar, requeriría un conjunto de escoltas y unidades auxiliares que elevaba enormemente el coste total del ‘sistema portaaviones’. En plena disciplina de austeridad, Johnson presentó la cancelación como una corrección necesaria: menos duplicidades y más concentración en el vector estratégico de los bombarderos pesados.[9]
3. Los protagonistas: cargos, rangos y perfiles
• Louis A. Johnson (1891–1966), secretario de Defensa (1949–1950). Abogado; veterano de la Primera Guerra Mundial (sirvió en el Ejército), y figura política de confianza de Truman. Su gestión buscó reducir presupuestos y acelerar la ‘unificación’ real del Departamento de Defensa, reforzando el control civil y la coordinación inter‑servicios.[10]
• Francis Patrick Matthews (1887–1952), secretario de Marina (1949–1951). Civil. Llegó al cargo en el momento más tenso del conflicto inter‑servicios; su relación con los mandos más críticos fue complicada.[11]
• Almirante Louis Emil Denfeld (1891–1972), Chief of Naval Operations (CNO) hasta su relevo el 27 de octubre de 1949. Representó la posición de que la Marina estaba siendo ‘relegada’ doctrinalmente y que la estrategia basada casi en exclusiva en bombardeo estratégico era insuficiente.[12]
• Almirante Forrest Percival Sherman (1896–1951), aviador de la Marina y nuevo CNO tras el cese de Denfeld (octubre 1949). No fue uno de los rostros de la protesta y fue elegido para “apagar el incendio” y recomponer relaciones con el Pentágono.[13]
• General Omar Nelson Bradley (1893–1981), primer Chairman of the Joint Chiefs of Staff (CJCS) tras la reforma institucional de 1949. Su intervención pública —muy dura con los disidentes— fue decisiva para desactivar el pulso de la Marina.[14]
• W. Stuart Symington (1901–1988), secretario de la Fuerza Aérea (1947–1950). Defendió la prioridad del poder aéreo estratégico y el programa de bombarderos, en un clima de competencia presupuestaria con la Marina.[15]
• Almirante Chester William Nimitz (1885–1966), Fleet Admiral (retirado). Aunque no fue la cara más estridente del conflicto, su autoridad moral en la posguerra resultó relevante; advirtió ante el Congreso de los riesgos de una fusión excesiva de servicios y del empobrecimiento del juicio profesional si se comprimían identidades y funciones.[16]
4. Cronología detallada: del USS United States a las audiencias del Congreso
18/04/1949. Puesta de quilla del USS United States (CVA‑58) en Newport News. Era el buque insignia de una clase prevista para introducir un “salto” en tamaño y capacidad del ala aérea, en pleno debate sobre la proyección nuclear desde el mar. [17]
23/04/1949. Cancelación del programa por el secretario de Defensa Louis A. Johnson. La decisión se comunicó cuando la obra acababa de empezar, y fue percibida por amplios sectores de la Marina como una humillación institucional y una señal de que el debate doctrinal se estaba resolviendo por decreto presupuestario.[18]
Verano de 1949. La polémica se traslada a Washington en forma de filtraciones, memorandos y “dossieres” sobre el B‑36 y sobre la política de adquisiciones. En paralelo, la estructura del Pentágono se endurece con la reforma de 1949 (National Security Act Amendments), que refuerza el Departamento de Defensa y crea formalmente la figura del CJCS.[19]
Agosto de 1949. Primera ronda de audiencias en el Congreso (House Armed Services Committee) sobre la cancelación del portaaviones y las acusaciones ligadas al programa del B‑36. La disputa deja de ser un problema interno y se convierte en un episodio de primer orden mediático.[20]
20/09/1949. El vicealmirante Gerald Francis Bogan (1900–1983), desde el Pacífico, escribe al secretario de Marina Matthews describiendo una crisis de moral en la Armada: “The morale of the Navy is lower today than at any time since I entered the commissioned ranks in 1916…”. “La moral de la Armada es más baja hoy que en cualquier otro momento desde que me incorporé en 1916…”.
La carta, concebida como confidencial, alimenta el conflicto cuando se filtra y se cita públicamente.[21]
13/10/1949. Denfeld comparece en las audiencias y formula, ya sin ambigüedad, que se está llevando a cabo una campaña sostenida para relegar a la Marina a misiones secundarias. Su testimonio cristaliza el choque: ¿está la Navy defendiendo una visión profesional o está cuestionando decisiones del poder civil?[22]
Octubre de 1949. Bradley interviene con un mensaje demoledor contra la exhibición pública de agravios. En la prensa se recoge su reproche a los oficiales que no aceptarían las decisiones legales establecidas y que, en palabras atribuidas a su crítica, se comportaban como “fancy Dans” (pretenciosos o afeminados), aquí recordó a su, pese a todo, amigo y compañero Patton en el uso curtelero del lenguaje.[23]
27/10/1949. Truman releva a Denfeld como CNO y nombra a Sherman. El cese se convierte en el símbolo de que la protesta había cruzado una línea inaceptable para el poder civil: el control civil se reafirma, pero el debate técnico queda sembrado.[24]
5. Una cita de Nimitz (autoridad moral y advertencia institucional)
En medio del conflicto, Nimitz —que representaba el prestigio máximo de la Marina de la Segunda Guerra Mundial— dejó una advertencia clara ante el Congreso sobre los riesgos de una “unificación” mal entendida. En un pasaje citado frecuentemente, sostuvo que “a merger of the armed services… could result in the sacrifice of military effectiveness and national security”, “Una fusión de las fuerzas armadas… podría resultar en el sacrificio de la eficacia militar y la seguridad nacional”.[25]
6. Consecuencias políticas y militares
Consecuencias en la Marina. Denfeld (1891–1972) sale del cargo; la línea más combativa se dispersa. El nuevo CNO, Sherman (1896–1951), reorienta la interlocución con el Pentágono. Parte de los oficiales vinculados a la campaña informativa interna (como el entorno de la oficina Op‑23) son reasignados o pierden influencia.[26]
Consecuencias en el Pentágono. Johnson queda políticamente debilitado por el deterioro de la relación con la Marina y por la evolución de la guerra en Asia. En septiembre de 1950, en pleno arranque de la Guerra de Corea, Johnson deja el cargo de secretario de Defensa. El episodio evidencia que, incluso ganando el pulso interno, el coste político de una gestión percibida como sectaria puede ser alto.[27]
7. La Guerra de Corea: los portaaviones como prueba empírica
Menos de un año después, la Guerra de Corea (1950–1953) convirtió el debate en una cuestión operativa. El 3 de julio de 1950, el USS Valley Forge (CV‑45) lanzó uno de los primeros ataques aéreos embarcados del conflicto. A partir de ahí, los grupos de portaaviones de la Séptima Flota (Task Force 77) sostuvieron campañas prolongadas de apoyo aéreo, interdicción y ataque a infraestructuras, con rotaciones de portaaviones de la clase Essex y otros.[28]
En cifras agregadas, la aviación naval estadounidense voló aproximadamente 276.000 salidas (sorties) durante la guerra y lanzó del orden de 177.000 toneladas de bombas, según el balance histórico naval. Estas magnitudes no prueban por sí solas la superioridad de un modelo doctrinal, pero sí desmontan la idea —implícita en 1949— de que el poder aéreo embarcado era secundario o meramente auxiliar.[29]
El tamaño típico de los grupos aéreos embarcados en portaaviones de la clase Essex rondaba, en términos de diseño y práctica, del orden de 70–90 aeronaves (con variaciones por época y configuración), lo que permitía sostener un ciclo continuo de misiones de ataque, caza, reconocimiento y apoyo cercano.[30]
Tras Corea, la US Navy no solo mantuvo el concepto, sino que lo profundizó: la construcción de superportaaviones (a partir de la clase Forrestal) y la integración de medios nucleares embarcados con catapultas de vapor y cubiertas anguladas consolidaron un modelo de fuerza que, en retrospectiva, hizo que la cancelación del USS United States pareciera menos una decisión ‘técnica’ y más una apuesta doctrinal con riesgo estratégico.[31]
8. Segunda parte: un ensayo breve sobre la función del mando profesional y el silencio institucional
La “Revuelta de los Almirantes” no es una invitación a la insubordinación, sino un caso límite sobre cómo se gestiona la discrepancia profesional cuando la política decide recortar capacidades. En 1949, una parte de la Marina creyó que el país estaba siendo conducido hacia una doctrina de “solución única” (bombardeo estratégico) que ignoraba las contingencias reales: guerras limitadas, necesidad de presencia naval, dependencia de bases y alianzas, y la incertidumbre tecnológica. Su protesta fue técnica en el origen, política en la forma, y disciplinaria en las consecuencias.[32]
En teoría, el circuito sano es claro: el mando aporta datos, escenarios y riesgos; el político decide. Pero ese circuito solo funciona si el mando existe como asesor real, y si puede hablar con libertad interna (no necesariamente con altavoces públicos) sin miedo a represalias por el contenido de su consejo. En 1949, la protesta estalló porque muchos oficiales percibieron que la decisión estaba cerrada de antemano —primero por presupuesto, después por doctrina— y que el criterio profesional se convertía en un trámite.[33]
Si se traslada la lección al presente español —en el contexto del debate OTAN de 2025 sobre objetivos de gasto y capacidades— el contraste que se observa en la esfera pública es llamativo: el Gobierno español negocia y comunica; los mandos raramente aparecen como fuentes explicativas de capacidades, brechas o límites operativos. La ausencia de posiciones públicas (o incluso de pedagogía institucional) alimenta una percepción de “invisibilidad” del mando profesional en asuntos estratégicos.[34]
Esa percepción se agrava cuando la atención mediática se desplaza a elementos periféricos: unidades presentadas casi únicamente en clave de protección civil, campañas de imagen, o episodios virales como el de un teniente coronel que se hizo conocido por cantar en actos oficiales del Ministerio de Defensa. No es que esas facetas sean ilegítimas; es que, si ocupan el espacio que debería dedicar-se a explicar capacidades, doctrina y riesgos, el resultado es un vacío.[35]
La lección de 1949, por tanto, es doble. Primero: el silencio no evita el conflicto; lo desplaza hasta que estalla en el peor formato. Segundo: el país se juega la calidad de sus decisiones cuando el asesoramiento profesional se debilita —por exceso de politización o por autocensura— y la defensa se reduce a una discusión contable. Un presupuesto “barato” puede ser una victoria en el BOE; pero una capacidad perdida suele cobrarse en el primer teatro de operaciones que no estaba en el guion.[36]
Notas y fuentes (para verificación)
[1] Naval History and Heritage Command (NHHC), H‑Gram 078: “The Revolt of the Admirals”, 2023.
[2] Contexto OTAN 2025 y debate público en España: RTVE y otras coberturas sobre el acuerdo de Sánchez con la OTAN respecto al gasto en defensa (junio 2025).
[3] Descripción e identificación del grupo completo (foto original): Papers Past (NZ), ‘President Truman and his military leaders’, con listado nominal de los asistentes.
[4] Biografía y cronología básica: Harry S. Truman Library & Museum / NARA (fondo fotográfico y fichas).
[5] Cronología institucional del CJCS y papel de Bradley: Truman Library (foto de la toma de posesión) y literatura histórica del periodo.
[6] Identificación de la fotografía: Truman Library & Museum, taxonomía y ficha del evento (Fort Benning, 1949).
[7] NHHC H‑Gram 078 (resumen de contexto presupuestario y doctrinal) y literatura de la época sobre el ‘Battle of the B‑36’.
[8] Datos de la CVA‑58 (fechas de puesta de quilla y cancelación) y estimación de coste: NHHC y Naval History Magazine/Proceedings; cifras de coste también recogidas en estudios especializados.
[9] Estimación de 189 M$ para el buque y debate sobre costes asociados: USNI Naval History y Air & Space Forces (artículo ‘The Battle of the B‑36’).
[10] Biografías y cronología: fuentes biográficas y archivos presidenciales (Truman Library) y síntesis históricas sobre el Departamento de Defensa de posguerra.
[11] Fichas biográficas NHHC y Truman Library.
[12] Biografía y cronología del relevo de Denfeld: NHHC H‑Gram 078 y reseñas históricas del episodio.
[13] Truman Library (identificación fotográfica del evento de Fort Benning) y síntesis históricas sobre el relevo en el CNO.
[14] Truman Library (toma de posesión de Bradley con Johnson) y artículos históricos sobre el episodio.
[15] Truman Library (identificación en fotos y fondos) y transcripciones de historia oral del OSD sobre Symington.
[16] Declaraciones de Nimitz sobre la unificación de servicios en audiencias del Congreso (cita recogida en fuentes históricas).
[17] CVA‑58: fechas y contexto de diseño/cancelación, fuentes navales e históricas (NHHC y USNI).
[18] CVA‑58 y cancelación: NHHC/USNI; síntesis históricas sobre la ‘revuelta’.
[19] Reforma de 1949 y creación formal del CJCS: artículos históricos y documentación institucional.
[20] Cobertura histórica del episodio y secuencia de audiencias: síntesis de NHHC y literatura especializada.
[21] Cita de Bogan recogida por TIME en su crónica sobre la ‘Revolt of the Admirals’ (1949).
[22] Resumen del testimonio de Denfeld y evolución del conflicto: Air & Space Forces (síntesis) y NHHC H‑Gram 078.
[23] Síntesis del episodio y formulaciones de Bradley reproducidas en análisis históricos (Air & Space Forces y hemerografía del periodo).
[24] Fecha del relevo y perfil del sustituto: NHHC H‑Gram 078 y fichas biográficas (Truman Library).
[25] Cita atribuida a la comparecencia de Nimitz en audiencias de unificación; resumen histórico con cita en compilaciones y análisis del Congreso (fuentes secundarias de alta calidad).
[26] Reorganización interna y cierre de Op‑23: síntesis histórica (Air & Space Forces) y cronologías del episodio.
[27] Cronología del cese de Johnson y contexto 1950: fuentes históricas del OSD y hemerografía del periodo; además, síntesis en estudios sobre la administración Truman.
[28] Historia del USS Valley Forge (NHHC DANFS) y material institucional sobre Task Force 77/Korea.
[29] NHHC, ‘Naval Aviation in the Korean War’ (estadísticas de salidas y tonelaje de bombas).
[30] Descripción histórica de los grupos aéreos y tamaños típicos en portaaviones Essex (síntesis histórica; referencias generales sobre configuración de air groups).
[31] Evolución posterior hacia superportaaviones: síntesis histórica en NHHC H‑Gram 078 y literatura naval sobre la transición a la era del ‘supercarrier’.
[32] Interpretación histórica del episodio: NHHC H‑Gram 078 y análisis contemporáneos del caso.
[33] Debate sobre asesoramiento militar y control civil a la luz del caso 1949: bibliografía histórica del episodio.
[34] OTAN 2025 y posición comunicada por el Gobierno español: RTVE (22/06/2025) y coberturas de prensa sobre el acuerdo anunciado por Sánchez.
[35] Caso mediático del ‘teniente coronel viral por cantar’ en actos oficiales: cobertura periodística (El Confidencial Digital, 22/03/2024).
[36] Reflexión basada en la lógica estratégica discutida en 1949 y en el contraste empírico que introduce la Guerra de Corea (portaaviones como herramienta sostenida).