Feijóo pide la dimisión a Sánchez entre 100.000 banderas y un cabreo monumental
Madrid volvió hoy a convertirse en el gran plató de la política española. El Partido Popular reunió en el centro de la capital —entre Cibeles y la Puerta de Alcalá— a una multitud que la delegación del Gobierno calculó con su habitual modestia, pero que el propio PP elevó a entre 80.000 y 100.000 manifestantes, una cifra suficiente como para que el presidente Pedro Sánchez, desde Moncloa, mirase por la ventana con gesto de “hoy no es mi mejor día, pero me sigue resbalando”.
El acto, planteado como una protesta “en defensa de la Constitución, la igualdad y la dignidad institucional”, terminó convertido en otra cosa: una demostración de fuerza, un desahogo colectivo y un “Sánchez, dimite” que se oía incluso en Ciudad Real.
Feijóo, a lo Aznar: “Señor Sánchez, váyase”
Alberto Núñez Feijóo subió al escenario con esa solemnidad gallega que utiliza cuando algo va muy en serio o cuando no quiere que se note que está disfrutando. Y lo dijo sin rodeos: “Señor Sánchez, usted ya no puede seguir. Dimita.” El público estalló en aplausos, banderas y bocinas. Si alguien tenía dudas sobre el tono del acto, quedaron despejadas en tres segundos.
El líder del PP aprovechó para cargar contra la amnistía, contra las negociaciones con los independentistas, contra lo que llamó “el deterioro moral de las instituciones” y —cómo no— contra la condena al fiscal general, una mina política que el PP está exprimiendo como si no hubiera un mañana.
Ayuso, estelar en su propio universo
Isabel Díaz Ayuso, convertida ya en estrella política de Madrid y de parte del extranjero, tuvo su momento de gloria. Subió, habló, gesticuló, levantó la bandera y recordó a los asistentes que “España no es de Sánchez”. El público respondió como si hubiera aparecido Rosalía en un concierto sorpresa.
Ayuso aportó el toque emocional, patriótico, populista y escénico que ya es marca de la casa. Más de uno afirmó que, si se hubiera quedado con el micrófono cinco minutos más, pedían referéndum para que presidiera Europa.
Multitud variopinta: del votante indignado al turista despistado
Por las calles se mezclaban: Señoras con abanico y bandera constitucional. Jubilados con pancarta de “Basta ya de humillaciones”. Jóvenes que habían venido “por Ayuso”. Militantes veteranos del PP comparando la marcha con otras épocas. Turistas holandeses preguntando: “¿Es una fiesta nacional?”
Había ambiente de manifestación, sí, pero también de verbena cívica. Alguien repartía agua; otro, pegatinas; un tercero vendía banderas de todos los tamaños; y un cuarto intentaba explicar a un periodista francés que “no, esto no es Vox, aunque a veces lo parezca”.
El mensaje político: Sánchez, en el centro del huracán
La manifestación tenía un objetivo cristalino: colocar a Pedro Sánchez contra las cuerdas. Feijóo lo dijo varias veces. Ayuso lo subrayó. Y el público lo gritó en todos los tonos posibles: “¡Dimisión!”, “¡Fuera!”, “¡Basta ya!” y algún “¡Que te vote Txapote!” que se coló aunque no tocara.
En un momento del acto, un orador aseguró que “España está despierta” y que “no nos van a callar”. Por si Sánchez no lo tenía claro, varios megáfonos se encargaron de recordárselo.
¿Impacto real? Depende de a quién se pregunte
Para el PP, es “una movilización histórica” que demuestra que la calle está con ellos.
Para el Gobierno, es “otro acto más del PP contra el presidente”, sin mayor trascendencia. Para los asistentes, “el principio del fin de Sánchez”.
Para los vecinos de la zona, “un domingo complicado para ir a por el pan”.
En cualquier caso, la manifestación de hoy no es solo un acto del PP: es un mensaje político en mayúsculas. Feijóo mostró músculo; Ayuso lo transformó en espectáculo; y miles de personas reclamaron la salida de Sánchez como si fuera la final de una Champions patriótica. ¿Dimisión? No habrá, al menos hoy. ¿Contexto explosivo? Desde luego. ¿Acojono en Moncloa? Quién sabe… aunque se esté más pendiente de Soto del Real y lo que digan algunos de sus inquilinos que de la propia manifestación.
En cualquier caso, Madrid volvió a demostrar que cuando el PP convoca, la calle ruge… y Sánchez toma nota para decirle a Tezanos que le quite un par de puntos más al PP en la próxima encuesta del CIS. …La vida sigue igual…. (pongan ustedes la música, por favor).