Marta Pujol entre la amnesia sobre el Plan de les Hortes y su falso victimismo
La suerte que tienen algunos políticos es que la memoria colectiva es muy corta y más con el paso de los años. En un medio de comunicación comarcal en papel sale la noticia de que la alcaldesa de La Roca del Valles, Marta Pujol, ha tenido una reunión con el presidente de la Generalidad de Cataluña, Salvador Illa, y están en contacto con INCASOL para construir 60 pisos sociales en lo que se conoce como Pla de les Hortes.
Hasta aquí todo correcto. Lo divertido del caso es que esta iniciativa la propuso en su momento el alcalde de La Roca del Vallès, Salvador Illa, y la continuó el siguiente alcalde Miquel Estapé. En aquel momento lo intentó tumbar la oposición y poco después, al llegar a la alcaldía le dieron carpetazo. La oposición estaba formada por Rafael Ros y Manuel Álvarez, que luego fueron alcalde y primer teniente de alcalde. En aquella época aún eran CiU y tuvieron el compromiso de Jordi Turull y Josep Rull. Incluso fueron al municipio y dieron una rueda de prensa diciendo que eso nunca se llevaría a cabo.
Por aquella época estaba el tripartito de Montilla y Jordi Turull insistió, en sede parlamentaria, al conseller de Política Territorial y Obres Públiques Joaquim Nadal, que diera marcha atrás a aquella construcción. Finalmente lo consiguieron. El motivo por el cual no querían que se llevara a cabo aquella construcción era porque una pequeña parcela era propiedad del padre de Miquel Estapé. Para no quedar mal con Anfruns, el propietario mayoritario de el Pla de les Hortes, se aprobó por pleno una, llamémoslo una presunta trampa, con la cual Anfruns se desentendía de aquellos terrenos, se liberaba de la deuda y estos pasaban a ser propiedad de Solvia (Banco de Sabadell).
En todo este proceso la actual alcaldesa de La Roca del Valles, Marta Pujol, era regidora. Con lo cual estaba de acuerdo a tumbar todo aquello que olía a socialista, a un periodo que CiU quería borrar de la memoria colectiva de la población y, por lo tanto, estaba de acuerdo. Han pasado unos 15 años y ahora quiere retomar el tema más por una campaña electoral, queda un año, para retener la alcaldía que por un sentimiento, pues el terreno de la discordia sigue estando allí. Suponemos que, interiormente, el president se lo pasó bien oyéndola hablar de aquel tema.
Luego estuvo la alcaldesa explicando su difícil situación política. Los miembros del nacionalismo vinculado con Junts están acostumbrados al lloriqueo. Si lo hace Puigdemont, ¿no lo harán sus acólitos? Le explico al presidente de la Generalidad que su situación, con solo 6 regidores de 17, es muy complicada. Comentó que “nos harían falta pactos o una mayoría para poder tomar mejor las decisiones”.
Sobre el particular también se pueden hacer algunas observaciones. En primer lugar, estaría bien que explicase todo lo que ha hecho ella para buscar consensos con la oposición. ¿Por qué decimos esto? Con la oposición, al principio del mandato llegaron a una serie de pactos públicos y por escrito que no han cumplido. Se firmó un acuerdo para la aprobación del presupuesto de 2024 y después se aprobó por pleno un acuerdo para las inversiones. Del segundo se han ido realizando las inversiones a trancas y barrancas, pero el primero ha sido papel mojado desde el primer día.
Uno puede quejarse por vicio, pero la realidad es que llevan años a la suya, pregonando que, por culpa de su minoría, no pueden hacer lo que les hubiera gustado realizar. Reclaman que la gente les vote en las próximas elecciones para ser mayoría y así hacer las cosas que no han podido llevar a cabo por culpa de la oposición. Si uno pide las actas de los plenos se dará cuenta que, a excepción de aquellos puntos que podemos llamar políticos, el resto de puntos llevados a plano han sido aprobados y muchos de ellos por mayoría. Con lo cual, han podido gobernar y no han tenido una oposición tan cruel como apunta la alcaldesa.
Con lo cual, la noticia aparecida en la prensa es más un acto propagandístico de cara a unas elecciones que una realidad. Ella estuvo en contra de los pisos sociales en el Pla de les Hortes en su momento, al formar parte del equipo de gobierno de Rafael Ros, y no se puede quejar de la oposición, pues ha podido gobernar con una cierta tranquilidad. El problema no es ser pocos o muchos, es saber lo que uno quiere hacer, buscar consensos, y realizarlos.
La política municipal es diferente a la que se hace en un parlamento o en un congreso. La mayoría de los partidos, por no decir todos, tienen los mismos intereses y quieren mejorar la vida cotidiana de sus conciudadanos. El problema es no tener ideas, no tener un programa y no saber lo que uno quiere hacer por el bien común. Por eso es mejor quejarse que afrontar la cruda realidad. Por cierto, sigo diciendo que el President se lo debió pasar bien al oírla.