Illa presenta los presupuestos del 2026 a pesar de las reticencias de ERC
La Generalitat de Catalunya ha presentado este viernes 27 de febrero de 2026 el proyecto de Presupuestos Generales de la Generalitat para 2026, en un acto político que marca el inicio de la tramitación parlamentaria de unas cuentas caracterizadas por su carácter expansivo y por las tensiones en las negociaciones con el partido Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).
El presidente Salvador Illa, del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), ha liderado la entrega oficial de las cuentas al Parlament tras su aprobación este mismo viernes en un Consell Executiu extraordinario. Las cuentas ascienden a 49.162 millones de euros, lo que representa un incremento de más del 10 % respecto a 2025 y casi un 23 % respecto a los últimos presupuestos aprobados en 2023, con partidas reforzadas en servicios sociales, educación, sanidad, vivienda e infraestructuras. Principales líneas presupuestarias
Los presupuestos se caracterizan por un aumento significativo del gasto en políticas públicas:
· Inversión pública récord de 4.146 millones de euros para mejorar educación, sanidad e infraestructuras.
· Vivienda, uno de los pilares del proyecto, recibe 1.900 millones, la cifra más alta destinada hasta ahora, con medidas que abarcan desde ayudas al alquiler hasta la ampliación del parque público.
· Refuerzo de plantilla en servicios esenciales: se prevé incorporar casi 6.000 profesionales sanitarios y más de 4.000 docentes.
· Eliminación de 19 tasas menores y nuevas obligaciones sobre la publicidad de inmuebles en alquiler.
A pesar de los incrementos en gastos sociales, el peso de la deuda pública continúa siendo un desafío, con 1.616 millones en intereses, prácticamente el doble que en 2023. Aun así, la Generalitat prevé cerrar el ejercicio con un déficit del 0,1 % del PIB.
Negociaciones y choque con ERC
El proyecto de presupuestos se presenta sin tener atado el apoyo parlamentario de ERC, que sigue siendo el principal socio —y al mismo tiempo el mayor obstáculo— para su aprobación final en el Parlament.
El rechazo de ERC se centra en la reclamación de avances en la cesión de la recaudación del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) a la Generalitat, una de las promesas incluidas en el acuerdo de investidura entre PSC y republicanos y que sigue bloqueada por falta de acuerdo con el Gobierno central.
Representantes de ERC han mantenido que sin garantías claras sobre la gestión del IRPF no negociarán ni apoyarán las cuentas; incluso han amenazado con presentar una enmienda a la totalidad si no se producen avances sustanciales. El portavoz republicano, Isaac Albert, ha reiterado esta postura condicionando su posible “sí” a un gesto claro en las próximas reuniones del Consejo de Política Fiscal y Financiera.
A pesar de esta dificultad, diputados de PSC y ERC han acordado ampliar en 10 días el periodo de tramitación parlamentaria de los presupuestos para facilitar una posible negociación y acercar posturas antes de la votación final, prevista inicialmente para mediados de marzo.
Reacciones políticas y contexto
El Govern, por su parte, ha insistido en que Cataluña no puede permitirse el bloqueo presupuestario y ha extendido la mano a ERC para continuar las negociaciones a lo largo de la tramitación en el Parlament. La consellera de Territorio y portavoz del ejecutivo ha defendido que la presentación de estas cuentas no es un acto cerrado, sino el inicio del diálogo parlamentario para poder llegar a acuerdos que beneficien a la ciudadanía.
El trasfondo de este pulso político se sitúa en un contexto de respaldos económicos reforzados por parte de agentes sociales —como sindicatos y organizaciones empresariales— que han reclamado responsabilidad política para sacar adelante las cuentas, frente a la amenaza de tensiones financieras si no se aprueban antes de abril.
En resumen, las cuentas del 2026 presentadas por Illa son unas cifras ambiciosas y expansivas, con un fuerte componente social y de inversión, pero su aprobación está aún en el aire por la falta de consenso con ERC, en una negociación que marcará la política catalana de las próximas semanas.