España evacúa a un centenar de militares de Irak y acelera la salida del resto
España ha evacuado ya a un centenar de militares desplegados en Irak y espera completar en las próximas horas la salida de los cerca de 200 efectivos que aún permanecen en el país, en una operación marcada por la urgencia y la creciente inestabilidad en la región.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que los primeros evacuados —57 efectivos de operaciones especiales y 42 de la misión de la OTAN— ya se encuentran en Turquía tras una operación que calificó de “muy difícil” y condicionada por la evolución del conflicto.
Una evacuación en dos fases y bajo presión
La salida de los militares españoles se está realizando de forma escalonada. Tras la primera fase, en la que se ha logrado trasladar a un centenar de efectivos, el objetivo es evacuar al resto del contingente en cuanto se abra una “ventana de oportunidad” que garantice la seguridad del operativo.
Para ello, España ha desplegado medios aéreos —dos aviones A400M y un A330 del Ejército del Aire— ya posicionados en la zona, en coordinación con aliados internacionales.
La operación no está exenta de dificultades. Según explicó la propia ministra, algunos vuelos de evacuación de países aliados han tenido que abortarse antes de poder embarcar, reflejo del alto nivel de riesgo existente sobre el terreno.
El contexto: una región al borde de la escalada
La evacuación responde al deterioro acelerado de la seguridad en Irak, en el marco de la creciente tensión regional vinculada a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
En las últimas semanas se han intensificado los ataques de milicias proiraníes contra bases y contingentes occidentales, lo que ha llevado incluso a la suspensión temporal de la misión de la OTAN en el país.
España, que cuenta con uno de los mayores contingentes dentro de esta misión internacional, ha optado por priorizar la seguridad de sus tropas ante la imposibilidad de mantener con normalidad las tareas de asesoramiento y formación a las fuerzas iraquíes.
Un despliegue clave en la lucha contra el terrorismo
Los militares españoles desplegados en Irak participan principalmente en dos operaciones:
- La misión de la OTAN en Irak (NMI), centrada en el asesoramiento institucional
- La operación internacional contra el Estado Islámico
Estas misiones tienen carácter no combatiente y buscan reforzar las capacidades de las fuerzas locales para evitar el resurgimiento del terrorismo yihadista.
Sin embargo, el deterioro de la seguridad ha hecho inviable continuar con estas labores en las condiciones actuales.
Coordinación internacional y carácter temporal
El repliegue español se enmarca en una decisión coordinada con aliados como Estados Unidos, Francia o Italia, que también han iniciado la evacuación de sus contingentes.
Aunque el Gobierno insiste en que se trata de una reubicación “temporal”, fuentes militares consideran que el regreso a corto plazo es poco probable si no mejora la situación sobre el terreno.
Preocupación extendida en la región
La crisis no se limita a Irak. El Ejecutivo sigue con atención otros escenarios sensibles, como Líbano, donde España mantiene un importante contingente en misión de paz de Naciones Unidas.
En este contexto, Defensa ha trasladado un mensaje de tranquilidad a las familias de los militares, subrayando que se están adoptando todas las medidas de seguridad necesarias durante la evacuación.
Un repliegue marcado por la incertidumbre
La evacuación de los militares españoles refleja el impacto directo que la escalada en Oriente Próximo está teniendo sobre las misiones internacionales.
Más allá de la operación en sí, el movimiento plantea interrogantes sobre el futuro de la presencia internacional en Irak y sobre la estabilidad de una región que vuelve a situarse en el centro de la tensión global.
Por ahora, la prioridad es clara: sacar a las tropas con seguridad. El siguiente paso dependerá de la evolución de un conflicto que, lejos de estabilizarse, sigue ampliando su alcance.