Renfe se baja al asfalto: crea una empresa mixta de autobuses para cubrir cortes ferroviarios

Rodalies i els autobusos de suport acabaran sent la mateixa empresa. Foto creada per IA.

La operadora pública Renfe ha decidido dar un paso inédito en su historia reciente: entrar directamente en el negocio del transporte por carretera. La compañía ferroviaria impulsará la creación de una empresa mixta de autobuses con un socio privado para gestionar los servicios alternativos que se activan cuando hay cortes en las vías por obras o incidencias.

La decisión supone un cambio estratégico relevante. Hasta ahora, cada vez que se interrumpía el servicio ferroviario —ya fuera en Cercanías o en Media Distancia— Renfe recurría a la subcontratación de autocares. Con la nueva sociedad, la operadora busca asumir parte del control operativo y económico de estos dispositivos.

Una sociedad mixta con mayoría privada

El modelo elegido será el de empresa mixta: Renfe tendrá el 49 % del capital y el operador privado el 51 %. La futura compañía arrancaría con una flota estimada de entre 50 y 100 autobuses y contaría con conductores propios.

Fuentes del sector señalan que el objetivo es doble: garantizar disponibilidad de vehículos en momentos críticos y reducir la factura derivada de la contratación externa, que en los últimos años se ha disparado debido al aumento de obras y a la falta de conductores en el mercado.

Más obras, más autobuses

El movimiento no se entiende sin el contexto actual de la red ferroviaria. Las obras de modernización y ampliación impulsadas por Adif han multiplicado los cortes programados en distintos corredores, especialmente en Cataluña y en grandes núcleos urbanos. A ello se suman incidencias técnicas y averías que obligan a activar planes alternativos de transporte por carretera con escaso margen de reacción.

En ciudades como Barcelona, los usuarios de Cercanías se han acostumbrado a que, ante determinadas interrupciones, el trayecto ferroviario termine en una estación provisional y continúe en autocar hasta destino. Esta fórmula, aunque necesaria, genera problemas logísticos y costes elevados.

Ahorro y capacidad de respuesta

La dirección de Renfe calcula que la nueva estructura permitirá ahorrar entre un 10 % y un 15 % respecto a los actuales costes de subcontratación. Pero más allá del ahorro, la compañía busca ganar agilidad. En episodios de cortes masivos o simultáneos, encontrar decenas de autobuses disponibles en pocas horas se ha convertido en un reto creciente.

El sector del transporte por carretera, además, atraviesa una escasez estructural de conductores, lo que complica aún más la contratación puntual de servicios de gran volumen.

Debate en el sector

La iniciativa no está exenta de debate. Algunas empresas de autobuses podrían ver en este movimiento una entrada directa de la operadora ferroviaria en un mercado hasta ahora externalizado. Otras, en cambio, podrían participar como socias del proyecto.

Para Renfe, la apuesta se enmarca en una estrategia más amplia de control de costes y diversificación operativa en un momento en que la compañía ha vuelto a números positivos tras años de pérdidas. La creación de la empresa mixta aún deberá concretar calendario, socio y despliegue territorial.

Lo que sí parece claro es que, en un escenario de transformación ferroviaria permanente, la frontera entre el tren y el autobús es cada vez más difusa. Y Renfe ha decidido no quedarse en el andén.