El despertar modernista en la Plaça de les Olles gracias a Josep Tardà

la Casa Josep Tardà i Mora

En la Plaça de les Olles número 12 se construyó una de las primeras casas modernistas de Granollers. Nos estamos refiriendo a la Casa Josep Tardà i Mora. Su construcción está fechada entre 1902 a 1903 y marcó un punto de inflexión en la estética urbana de la plaza. Aquella zona, antes de construirse esta casa aún conservaba un aire de antigüedad medieval. Esto fue desapareciendo con el auge de la nueva burguesía industrial y comercial.

El arquitecto de la casa fue Adolf Ruiz i Casamitjana, discípulo de Lluís Domènech i Montaner. Aunque el Modernismo de Granollers se asocia estrechamente con la figura de Manuel Joaquín Raspall, la Casa Josep Tardà destaca por ser una de las manifestaciones más prematuras de este estilo en la ciudad, aportando un lenguaje visual que combina la tradición constructiva catalana con las nuevas corrientes estéticas europeas y una marcada influencia de la estilización árabe. Ruiz i Casamitjana diseñó un edificio que, a pesar de encontrarse entre medianeras, logra una presencia institucional y artística notable gracias a una composición de fachada rigurosamente simétrica.

La estructura se organiza en planta baja, un piso principal y unas golfas o desván. Lo que sorprende es la barbacana de madera que corona el edificio. Esta protege la fachada y le otorga un carácter rustico, pero sofisticado. En las golfas se despliega una arquería de pequeñas ventanas que imita al estilo neoárabe o mozárabe. Esta tendencia fue muy utilizada por el primer Modernismo, pues buscaban en las raíces peninsulares una alternativa a los órdenes clásicos tradicionales. Estas ventanas rompen la verticalidad del conjunto y aportan un juego de sombras que enriquece la textura del muro.

En el primer piso la simetría se mantiene a través de una gran balconada corrida que abarca las dos aberturas principales. Los elementos de forja de las barandillas son ejemplos de la artesanía del hierro, con motivos sinuosos que se entrelazan formando dibujos orgánicos, típicos del latigazo modernista. Las aberturas son verticales, lo que genera un contraste armonioso con la horizontalidad marcada por el balcón y el alero superior.  Los parámetros de la fachada no son superficies mudas. Están enriquecidos con esgrafiados y detalles en relieve que rodean los dinteles, aportando una capa de lectura ornamental que eleva el edificio por encima de la arquitectura funcional de su entorno.

la Casa Josep Tardà i Mora. Plaça de les Olles

La historia de la casa está ligada a la de su propietario, Josep Tardà i Mora. Personalidad de peso en la vida pública de Granollers, llegando a ser alcalde de 1908 a 1909 y de 1914 a 1915. Militante de la Lliga Regionalista, su figura encarna a la perfección esa clase dirigente catalana que veía en la arquitectura modernista una forma de expresar su identidad cultural y su estatus social. La casa no sólo fue su hogar, sino una declaración de principios en el corazón de Granollers. La Plaça de les Olles era, por aquel entonces, un nodo vital de comercio y encuentro, y la presencia de la residencia del alcalde en ese enclave reforzaba el prestigio de esa zona de la ciudad.

La plaza se ha ido transformando a lo largo de los años. Muchas de las casas antiguas con ventanales medievales fueron derribadas o reformadas de manera irreversible, especialmente en la segunda mitad del siglo XX. La Casa Josep Tardà i Mora ha logrado sobrevivir manteniendo gran parte de su esencia original. Aunque la puerta de acceso principal, en la planta baja, ha sufrido modificaciones respecto al plano original de 1903, para adaptarse a usos comerciales, el resto de la fachada se conserva como un documento histórico excepcional.

El edificio está protegido como Bien Cultural de Interés Local por la Generalidad de Cataluña y forma parte de la Ruta Modernista de Granollers. En la misma plaza encontrados otros dos edificios con esta denominación. En los números 4 y 5 Ca la Pepa Sastre y Ca la Pubilla. En el número 8 Can Culleres. Ambas son el único testimonio de la arquitectura de la Edad Media, cuando Granollers era una villa amurallada. La combinación de materiales de la Casa Josep Tardà i Mora, cerámica, hierro forjado, madera y estuco, demuestran el alto nivel de los oficios de la construcción en el Vallés de aquella época. Los detalles de los dinteles y la forma en que el arquitecto Ruiz i Casamitjana resolvió la transición entre los diferentes niveles del edificio muestran una sensibilidad que sorprende, aún hoy en día, a los que pasean por la Plaça de les Olles.