La política de bloques
Nuestra situación política actual está enrocada en bloques graníticos e inamovibles.
Por una lado tenemos la derecha con todos los matices: desde la más radical ejemplarizada por SALF y Vox, hasta el PP con sus diferentes corrientes (dura como la de Ayuso y más centrada como la de Moreno Bonilla).
Por el otro la izquierda, representada por el PSOE y por todo el abanico de partidos más allá de los socialistas (Sumar, Podemos, Compromís...)
Pululando y esperando sacar siempre tajada, están los independentistas (Junts, PNV, Bildu, ERC...) que pactan con la izquierda para darles vida y arañar concesión tras concesión a cambio de sus votos.
Pactos imposibles
Estos bloques no permiten pensar en el bien común y llegar a pactos de Estado que generen confianza y avances, como por ejemplo, el tan necesario pacto para la educación, que destierre definitivamente la ideología de los centros educativos y destine los recursos necesarios para asegurar la formación de calidad de las nuevas generaciones.
Tras las elecciones en Andalucía se ha vuelto a demostrar que la política de fronteras entre derecha e izquierda perjudica al bienestar común y a los intereses de cada uno de los partidos. El PP no ha conseguido la mayoría absoluta y la izquierda se ha congratulado de ello. Craso error para los izquierdistas. Al no conseguir la mayoría necesaria para gobernar en solitario, Moreno Bonilla deberá pactar con Vox, lo que hará que sus políticas se derechicen más. La política de bloques pétreos impide otro tipos de pactos.
Haciendo política ficción... ¿No sería más beneficioso para la izquierda facilitar la investidura de Moreno Bonilla a cambio de que no pactara con Vox y rascar algún acuerdo de su programa?
Esto, en estas circunstancias se me antoja imposible.
El agujero en nuestro espectro político
Romper este posicionamiento de trincheras solo sería posible con la irrupción de una nueva y renovada opción política de centro, capaz de llegar a acuerdos nacionales con los dos partidos mayoritarios en beneficio de la inmensa mayoría de los españoles.
El centrismo, opción desaparecida en España y a mi entender muy necesaria, podría romper la dinámica de bloques antagónicos del "o conmigo o contra mí " tan peligroso y que históricamente ha hecho tanto daño a nuestro país.
Con esta vía política dejaríamos de estar en manos de quien quiere destruir España y que, en números absolutos dentro del Estado Español, son minoritarios. Su fuerza se desvanecería como por encanto y quedarían de nuevo al margen de las decisiones generales.
Una política sin extremismos y sin necesitar a los independentistas, podría llevar a nuestro país a grandes acuerdos alejados de la actual polarización. Porque de eso va la política, de hablar, de pactar con el diferente, pero no a costa de los españoles y del bien común para conseguir apoltronarse en la Moncloa, como pasa actualmente.