Sánchez prepara las elecciones para junio u octubre
Pedro Sánchez no suele improvisar en política. Puede cambiar de guion, pero rara vez actúa sin estrategia. Y en las últimas semanas empiezan a acumularse señales de que el presidente del Gobierno ya está jugando una partida que va mucho más allá de la gestión del día a día: la preparación de un ciclo electoral que, cada vez más, apunta a 2026.
La primera pista apareció en el terreno simbólico. La recuperación del viejo lema “No a la guerra”, con el que la izquierda española se movilizó masivamente en 2003, no parece una simple coincidencia retórica. Es un guiño político muy calculado. Aquel eslogan marcó a toda una generación progresista y fue uno de los motores emocionales del cambio político que se produjo en España en 2004. Rescatarlo ahora es, en esencia, activar esa memoria colectiva.
Sánchez está tratando de construir un relato en el que él se convierta en el principal referente de la izquierda frente a un nuevo eje político internacional. En ese relato aparece una confrontación clara: por un lado, el bloque progresista europeo que él aspira a representar; por otro, el mundo que él mismo denomina el del “fango”, donde coloca a la derecha española y a los movimientos políticos que orbitan alrededor de Donald Trump.
La estrategia tiene un componente internacional muy claro. Sánchez ha intensificado su perfil exterior, proyectándose como uno de los pocos líderes europeos que se atreve a marcar distancias con Washington cuando gobierna Trump o cuando la política estadounidense toma decisiones que generan rechazo en parte de la opinión pública europea. Esa posición le permite presentarse como una especie de valedor de la izquierda continental, un papel que en España también tiene rentabilidad electoral.
Pero más allá del discurso, lo importante es el calendario. Y ahí es donde aparece la verdadera cuestión: cuándo.
En el entorno político del Gobierno cada vez pesa más la idea de que Sánchez ya no contempla llegar hasta el verano de 2027, fecha en la que teóricamente tocarían las próximas elecciones generales. El desgaste acumulado de la legislatura, la presión judicial sobre distintos frentes y el clima político hacen pensar que el presidente preferirá elegir el momento en el que considere que tiene mayor capacidad de movilización.
Y ese momento podría situarse en 2026. Sobre la mesa, según distintos análisis políticos y conversaciones en los círculos de poder de Madrid, hay dos ventanas posibles: junio y octubre.
La primera opción sería junio. No es una fecha casual. Todo apunta a que el presidente andaluz, Juanma Moreno, podría convocar elecciones autonómicas en Andalucía en ese mes. Si eso ocurre, Sánchez tendría una tentación evidente: hacer coincidir las elecciones generales con las andaluzas.
La lógica sería puramente estratégica. Las encuestas no son especialmente favorables al PSOE andaluz, que lidera la candidata socialista María Jesús Montero, frente a un Juanma Moreno Bonilla que mantiene niveles de popularidad y fidelidad de voto muy elevados. En un escenario exclusivamente andaluz, el Partido Popular podría ampliar todavía más su ventaja. Pero si las elecciones autonómicas coincidieran con unas generales, el escenario cambiaría. La movilización del voto progresista aumentaría y el peso de la campaña nacional podría reducir el margen del Partido Popular en Andalucía. No se trataría tanto de ganar, sino de reducir la distancia, según los analistas del PSOE.
La segunda opción en el calendario sería octubre. Y aquí entra en juego Cataluña.
La estabilidad política catalana depende en gran medida de la relación entre el president de la Generalitat, Salvador Illa, y Esquerra Republicana. Si Illa logra cerrar un acuerdo presupuestario con Oriol Junqueras para 2026, el calendario podría mantenerse estable. Pero si ese acuerdo no llega, el President tendría en su mano convocar un adelanto electoral. Ese adelanto podría situarse en otoño. Y ahí aparece una oportunidad estratégica para Sánchez: hacer coincidir las elecciones generales con unas catalanas anticipadas.
No sería una coincidencia menor. Cataluña es, en estos momentos, el principal pilar electoral del socialismo español. El PSC se ha convertido en el motor territorial más importante del PSOE y el voto catalán es clave para cualquier mayoría parlamentaria progresista. Si Sánchez lograra sincronizar unas generales con unas catalanas, podría aprovechar el tirón electoral del PSC y reforzar su base en el territorio que hoy representa el mayor granero de votos socialistas y, junto al País Vasco, el peor escenario autonómico para el PP y Vox, donde sus votos son casi irrelevantes.
En definitiva, el presidente del Gobierno parece estar jugando con dos calendarios posibles. Junio, con Andalucía como escenario central. Octubre, con Cataluña como aliado electoral.
Existe una tercera vía, aunque esa es más arriesgada porque supone, en la versión junio, hacer coincidir las elecciones andaluzas, las generales y ¡las catalanas!, en el caso de que Illa pudiera prepararlas adecuadamente y se cerciorara de la negativa de apoyo presupuestario por parte de ERC muy pronto. Ello obligaría al PSC a echar a andar la maquinaria electoral con poco tiempo y algo de riesgo. Esa coincidencia electoral sería una auténtica bomba que daría mucha fuerza a los socialistas y restaría votos a la derecha (VOX y PP) provocando otro efecto colateral: la casi desaparición del voto de “las otras izquierdas” y dañando los supuestos aliados socialistas hasta el momento: Sumar y Podemos.
Esta versión se desmontaría si ERC aceptara la extorsión socialista y votara a favor del presupuesto 2026 de Illa, tal como los socialistas aceptan las continuas extorsiones nacionalistas.
Mientras tanto, el relato político ya está en marcha. El regreso del “No a la guerra”, la confrontación con el trumpismo, el discurso contra el “fango” y la construcción de un perfil internacional más marcado no son episodios aislados. Forman parte de un mismo guion. Un guion que, poco a poco, empieza a parecerse cada vez más a una precampaña electoral.
Una nota: hoy mismo los/as chicos/as de Tezanos están realizando, desde Madrid, una macro encuesta telefónica de intención de voto nacional, autonómico, etc.…. Blanco y en botella.