O los abuelos juegan al Bingo con garbanzos y lentejas o multa de 60.000 euros
España siempre ha sido un país innovador. Mientras en Silicon Valley inventan coches que se conducen solos, aquí perfeccionamos algo mucho más emocionante: regular el bingo de los jubilados. La última gran amenaza para el orden público no ha sido una banda internacional ni un cártel financiero. No. Ha sido un grupo de abuelos jugando al bingo con cartones de 20 céntimos en un hogar de jubilados, en el País Vasco.
Según parece, la situación era gravísima. Decenas de jubilados se reunían periódicamente en un local para realizar actividades peligrosísimas: reírse, charlar y marcar numeritos en un cartón mientras alguien cantaba el clásico “¡el 42, la respuesta a todo!”. Un auténtico foco de riesgo para la estabilidad del sistema.
Ante semejante amenaza, las autoridades actuaron con firmeza. La policía acudió al lugar y explicó a los responsables que aquello podría ser un juego de azar no autorizado, algo que en el ordenamiento jurídico español puede acarrear sanciones de hasta 60.000 euros.
Sesenta mil.
Para ponerlo en perspectiva: eso equivale aproximadamente a trescientos mil cartones de bingo de 20 céntimos, lo cual implica que los jubilados habrían necesitado jugar hasta el año 2147 para recaudar la multa.
Pero la ley es la ley.
Así que ahora los abuelos tienen varias opciones perfectamente legales para seguir disfrutando del bingo sin poner en peligro las arcas públicas: Jugar sin dinero y apostar únicamente el honor. Utilizar garbanzos, lentejas o piedrecitas como fichas de alto riesgo. O, en caso de extrema emoción, apostar caramelos de menta, siempre que Hacienda no considere que constituyen un activo financiero.
La escena futura ya se imagina fácilmente:
—“¡El 17!”
—“¡Bingo!”
—“¿Qué gano?”
—“Tres garbanzos y un abrazo de tus compañeros.”
Eso sí, con la tranquilidad de saber que la Agencia Tributaria puede dormir tranquila: el peligroso circuito clandestino del bingo geriátrico ha sido desarticulado.
Mientras tanto, los jubilados siguen adaptándose a los tiempos modernos. Algunos incluso están considerando modernizar el sistema y pasar al bingo digital con alubias tokenizadas, aunque todavía no está claro si eso tributará como legumbre o como criptomoneda.
En cualquier caso, el mensaje es claro: en España se puede hacer muchas cosas… pero cuidado con organizar un casino ilegal de 20 céntimos en el centro de mayores no vaya a ser que desequilibren la balanza fiscal española y destrocen la campaña andaluza de la “capo” de Hacienda, doña María Sus Montero de la singularidad fiscal… Amén.