Sumar propone volver a la España de los 110 km/h: menos velocidad, más ideología… y la misma desconexión
Hay ideas políticas que vuelven como los malos remakes: sin mejorar el original y sin que nadie las haya pedido. La última: la propuesta de Sumar de reducir la velocidad máxima en autopistas de 120 a 110 km/h para, dicen, ahorrar combustible y reducir emisiones.
Sí, otra vez. Porque esto ya lo vimos. Y no salió bien.
El déjà vu de José Luis Rodríguez Zapatero
Corría el año 2011 cuando el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero decidió imponer el límite de 110 km/h en autopistas. El argumento era prácticamente el mismo: ahorro energético y reducción de consumo en un contexto de crisis. El resultado fue bastante más discutible: Ahorro marginal y difícil de demostrar; Coste económico en señalización y adaptación; Medida percibida como improvisada.
¿Y qué pasó? Que pocos meses después, el propio Gobierno la retiró. Fin del experimento.
Sumar: cuando las ideas caducadas vuelven a escena
Ahora, más de una década después, Sumar —la formación de Yolanda Díaz— decide recuperar la receta. Reducir la velocidad a 110 km/h en autopistas. Pero el problema no es solo que la idea sea antigua. Es que parece diseñada desde un despacho… sin mirar la realidad.
La propuesta parte de una premisa que chirría: que circulamos libremente a 120 km/h. Pero cualquiera que conduzca en Barcelona, Madrid, Valencia o cualquier gran área metropolitana sabe perfectamente que alcanzar los 110 km/h ya es, muchas veces, una utopía.
Entre caravanas, tráfico denso, accesos saturados y obras constantes la velocidad real está muy por debajo y produce más gasto en combustible y daño a la castigada capa de ozono que cualquier medida reductora de velocidad.
Entonces, la pregunta es inevitable: ¿qué problema real pretende solucionar esta medida?
Menos velocidad… ¿y menos atascos también?
Porque claro, si la lógica es reducir consumo… ¿también van a reducir las colas? ¿Van a eliminar los embotellamientos de la AP-7? ¿Van a hacer desaparecer las retenciones de entrada a Barcelona o Madrid? En las rondas barcelonesas o en las “M” de Madrid ¿se va a circular con tanta fluidez que podremos cantar y bailar de alegría?
¿O eso no entra en el paquete? Porque el verdadero problema no es ir a 120. El problema es que muchas veces no puedes ni ir a 60.
La política simbólica frente a la realidad
La sensación que deja la propuesta es clara: más gesto que solución. Una medida fácil de anunciar, que suena bien en titulares, pero cuyo impacto real es más que discutible. Y que, además, ya fracasó una vez.
Sumar llega a esta propuesta en un momento delicado, con una pérdida evidente de apoyo electoral. Y quizá por eso sorprende aún más que la apuesta sea recuperar medidas del pasado en lugar de afrontar problemas reales: movilidad, infraestructuras, transporte público eficiente (sí esos trenes que nunca se sabe si van a llegar…).
Porque reducir 10 km/h puede sonar bien… pero no arregla nada de fondo.
La pregunta que queda en el aire
Al final, la cuestión no es si se puede ir a 110 kilómetros por hora. La cuestión es si esto mejora la vida de alguien. Y, sobre todo, si quienes proponen estas medidas han estado alguna vez en hora punta en una autopista catalana, por poner un ejemplo.
Porque si lo han estado… sabrán que el problema no es la velocidad. Es todo lo demás. Son ellos: el Gobierno, sus erróneas medidas y la falta de inversiones. Que sepamos, y a pesar de que lo disimulan muy bien, Sumar sigue siendo Gobierno de España, en este momento….