Hace bien poquitos días, el exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, se desenmascaró públicamente en un programa de RTVE, la televisión pública, cuando pidió abiertamente, que periodistas críticos con el "progresismo" fueran "esposados y encarcelados". No se trataba de un ejercicio filosófico ni de una metáfora, sino de una afirmación explícita que propugnaba nada más ni nada menos, que encarcelar a adversarios políticos que en este caso son comunicadores incómodos para él, para el Gobierno y para su ideología. Con estas palabras alentaba al encarcelamiento de presos políticos en España, discurso que desborda los límites de la democracia liberal.
El exvicepresidente del Gobierno calificó a algún que otro periodista como «agresores fascistas». De este modo, Iglesias, se auto atribuye las funciones de fiscal y juez para determinar quién merece ejercer el periodismo y quién debe ser privado de libertad.
Puedo aceptar que esas declaraciones las haga en su propio "Canal Red", en podcast o en canales de YouTube y otras plataformas de radio y TV, ya que son canales ideológicos de cara a su parroquia, pero me parece indigno que se le permita hacer ese tipo de declaraciones en un medio sostenido con fondos públicos y sujeto —al menos sobre el papel— a los principios de pluralismo y neutralidad, sin recibir la indignada y lógica respuesta de la cadena y de sus periodistas estuvieran presentes o no. Con sus declaración deja muy claro que su opción política que "defiende la libertad" en panfletos, pancartas y mítines, aboga por recortar ya no solo la libertad de prensa sino también la física, a quienes no comulgan con sus ideas.
Podemos se caracteriza habitualmente por hacer este tipo de declaraciones con mensajes prebélicos y dictatoriales, como el que pronunció el mismo Iglesias y calcó Belarra, al proponer a Sánchez en el Congreso "reventar a la derecha". Ese discurso de odio se parece mucho a los proclamados en la segunda república contra los adversarios políticos y que alentaron los enfrentamientos civiles. Para asombro de muchos, a pesar de este tipo de declaraciones e intenciones, Podemos sigue naturalizado y blanqueado como un partido dentro del sistema por los demás partidos políticos y la ciudadanía general.
Quizás ahora puedan entender ustedes, el porqué Podemos, jamás acusó al régimen de Maduro de dictadura, a pesar de los centenares de presos políticos que llenaban sus prisiones. Lo ven normal y natural. A los que ellos consideran "fascistas" hay que encarcelarlos.
Tomen nota los librepensadores porque en caso de que la ideología de Podemos y la de sus allegados triunfe, volveremos a ver actuar a la policía política persiguiendo, deteniendo y encarcelando a los ciudadanos por sus ideas.