Granollers 27-29 Elverum: Un cierre europeo digno, pero sin premio
El Fraikin Granollers se despidió de la European League con una derrota por 27-29 ante el Elverum en el Palau d’Esports, en un partido sin trascendencia clasificatoria pero que dejó la sensación de que el equipo catalán compitió hasta el final pese a llegar con bajas y desgaste acumulado.
El conjunto de Antonio Rama afrontaba el choque ya eliminado de la lucha por los octavos tras la jornada anterior, por lo que el objetivo era cerrar la competición con buenas sensaciones y repartir esfuerzos antes del regreso a la Liga ASOBAL.
Primera parte: dominio noruego desde el inicio
El encuentro comenzó con un Granollers irregular, que tardó en encontrar ritmo ofensivo y sufrió ante la mayor potencia física del Elverum. Los noruegos aprovecharon su defensa agresiva y la velocidad al contraataque, además de la permisibilidad arbitral con sus duras acciones defensivas. El Granollers, sin embargo, cometió errores en circulación y lanzamiento y no fue capaz de tapar al gran Peter Lukacs que no sólo marcó si no dio un recital de dirección y de inteligencia durante todo el encuentro.
El descanso llegó con 13-17, reflejando la superioridad visitante. La diferencia no fue mayor gracias a algunas intervenciones en portería local y a la capacidad del equipo vallesano para sostener el partido en momentos de máxima presión.
Reacción tras el descanso
En la segunda mitad el Granollers mostró su mejor versión competitiva. El equipo mejoró defensivamente, encontró más continuidad en el ataque posicional y se acercó varias veces al empate. Los catalanes llegaron a situarse a un solo gol en varias ocasiones (18-19, 19-20 y 20-21), lo que abrió un tramo final con opciones reales de igualar el marcador.
Sin embargo, cuando el partido entró en los últimos minutos, la mayor contundencia física y experiencia europea del Elverum volvió a marcar diferencias, permitiendo a los noruegos cerrar el triunfo por dos goles: 27-29
Un partido condicionado por las rotaciones
El contexto del encuentro también fue importante por ausencias relevantes como la del pivote internacional Adrià Figueras; por los minutos repartidos para evitar más desgaste físico y por la prioridad clara para Antonio Rama: llegar en buenas condiciones al tramo final de la liga.
En ese sentido, el partido funcionó también como gestión de plantilla, algo habitual en jornadas sin implicaciones clasificatorias, aunque sea triste para los vallesanos aceptar ese papel.
Balance europeo del Granollers
El conjunto vallesano termina su participación en la segunda fase de la European League sin opciones de clasificación, después de un grupo muy exigente donde compartía rivales con equipos de alto nivel como Porto, Aarhus y el propio Elverum. De hecho, en las alturas de la clasificación han empatado noruegos y portugueses, aunque pasa directamente a cuartos los nórdicos por mayor diferencia de goles. Los otros dos dispondrán de una fase intermedia. Otra potencia como el sueco Aarhus se ha quedado a sólo una victoria y el Granollers a 2 de estos últimos.
Si los vallesanos hubieran vencido al Oporto en el Palau hace dos semanas y el pasado martes no hubieran sufrido tantos problemas arbitrales, es probable que quienes pasarían a cuartos serían los de Rama, lo que evidencia que en la competición del balonmano de alto nivel ponderan muchos los detalles (arbitrajes, banquillo y fondo de armario, que respeten las lesiones y ruido y gente en los pabellones). Del triunfo al teórico fracaso sólo hay dos pasos.
La pela es la pela
A pesar de ello, la experiencia vuelve a confirmar dos realidades: La primera, que el equipo compite y está cerca en muchos partidos. Y, la segunda, que aún existe diferencia física y de profundidad de plantilla frente a varios equipos del norte y centro de Europa. En el fondo, “la pela es la pela” y las diferencias son abismales en presupuesto y calidad de plantilla, aunque en muchas ocasiones no se note porque los chicos le ponen todo lo que hay que poner.
Pero eso no tiene nada que ver con la participación del público en el Palau, que sigue sin dar buena imagen en competición europea. Está comprobado que, con miles de seguidores y mucho apoyo y ruido mediático a los que están en la pista, se ganan partidos.
¡Hasta la temporada que viene!