El legado de ZP
Zp está de rabiosa actualidad ahora que La Audiencia Nacional le ha imputado como presunto líder de “una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” articulada a través de “un núcleo operativo personal” cuya finalidad era “la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros, principalmente Plus Ultra (la aerolínea)”.
El Gobierno ha salido en tromba a defender su presunción de inocencia y a recordar su legado "progresista" como presidente. En palabras de Sánchez, que han repetido como cacatúas todos sus ministros y portavoces: "Todo mi apoyo al presidente Zapatero".
La reacción del PSOE
El PSOE en pleno se vanagloria del legado legislativo de ZP como el que más contribuyó a los "avances sociales" (sic) en nuestro país, pero conscientemente olvidan que Zapatero echó mano del decreto en muchos casos durante su segundo mandato para legislar contra la crisis económica a la que nos abocó.
Esto me recuerda cuando los postconvergentes defendieron el papel político de Pujol cuando explotó y se dio a conocer el entramado de presunta corrupción que rodeaba a su familia y que aún se está juzgando a día de hoy.
Aunque no lo admitan en público, los socialistas están consternados. Una de sus figuras más representativas, quizás la segunda después de su líder casi idolatrado Sánchez, les podría dinamitar, de confirmarse las sospechas judiciales, lo que les queda de su malograda credibilidad.
La reacción de sus socios
Tras la lectura del auto de imputación algo ha cambiado en el panorama de los partidos que apoyan al Gobierno. Algunos, veladamente, manifiestan su incomodidad y comienzan a poner tierra de por medio para evitar que les salpique. De todos modos, nadie rompe la baraja y nadie se atreve a decir ¡basta! como sería adecuado si los partidos basaran su actuación en una ética inmaculada. Pero lamentablemente, esto no es así.
Todos juegan sus cartas con un cálculo político y estratégico muy alejado de los principios. Como mucho, afirman que "se mantendrán vigilantes" como dice el PNV o "exigen explicaciones" como hace Sumar. Podemos ha ido un poquito más allá al decir que "el destino del Gobierno está muy ligado a como le vaya a Zapatero ya que, si se confirma lo del auto, esto nunca hubiera podido producirse sin su consentimiento".
En definitiva, como siempre y siguiendo la misma estrategia ante los múltiples casos de corrupción que rodean al Sanchismo, ¡a ponerse de perfil tocan!
Analicemos el legado
Llegados a este punto, deberíamos estudiar si realmente el legado de ZP es tal como defienden los socialistas y parte de la izquierda de más allá.
Cada responsable político del PSOE que tiene la oportunidad ante un micrófono se vanagloria de las "conquistas sociales" de ZP y apuntan las siguientes: leyes como la del matrimonio homosexual, la ley del aborto, la del divorcio exprés o la de violencia machista. Y añaden que acabó con ETA (spoiler: Esto no es cierto. El fin de la banda terrorista ETA, anunciado el 20 de octubre de 2011, fue el resultado de:
- la asfixia operativa provocada por el acoso policial español y francés
- la asfixia social e institucional de la mano de la Ley de Partidos y de la presión judicial que anuló el brazo político de la banda, impidiéndole financiarse o concurrir a las elecciones. Esto privó a la organización del apoyo institucional y de la coartada democrática que utilizaba para justificar sus acciones
- Y del rechazo social masivo a la organización, también en el País Vasco. La creciente movilización y repulsa ciudadana, detonada de forma histórica tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997, erosionó cualquier base de apoyo o simpatía social hacia los terroristas, dejándolos aislados.
El legado que no quieren recordar
En esa lucha por dominar el relato, el PSOE y la izquierda en general, olvidan a propósito otros "legados" de ZP no demasiado halagadores.
La crisis económica que afectó a España marcó una etapa crítica que comenzó negándose inicialmente por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero denominándola "desaceleración" y culminó con la derrota electoral del PSOE en 2011.
La congelación de pensiones y la reducción de sueldo de los funcionarios, la reforma laboral, la reforma de las pensiones y la reforma de la contratación temporal fueron algunas de sus principales leyes económicas. La tasa de desempleo se disparó desde mínimos cercanos al 8% hasta alcanzar el 22,85% a finales de 2011, sumando cerca de 5 millones de parados.
Decreto- ley contra el déficit
La reducción del sueldo de los empleados públicos, la congelación de las pensiones contributivas y la supresión del cheque bebe de 2.500 euros fueron algunas de las medidas del paquete aprobado por el Gobierno de Zapatero en mayo de 2010. Zapatero justificó estas duras medidas "para preservar el Estado del bienestar".
Reforma laboral
Quedó aprobada definitivamente en septiembre de 2010 tras un proceso que comenzó en junio. Un despido más barato y mayor control sobre los parados fueron las principales medidas del Gobierno de ZP.
Reforma de las pensiones
El Gobierno socialista de Zapatero decidió elevar la edad de jubilación a los 67 años y reformó el sistema de pensiones. Incluía también la obligación de trabajar 38,5 años a quien quisiera jubilarse a los 65 años.
Reforma de la contratación temporal
Un nuevo decreto-ley del Gobierno permitió que se encadenaran varios contratos temporales eliminando el límite que existía de 24 meses.
En definitiva, la sombra del rescate comunitario sobrevoló sobre nuestro país al final de su legislatura. Sus medidas económicas nos colocaron a la cola de la UE junto con Grecia, Portugal e Irlanda. Las entidades de valoración continuamente rebajaban la calificación de la deuda soberana española lo que arrastraba a los bancos y a las cajas de ahorro al desastre. En la etapa final del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el déficit público de España se disparó hasta alcanzar el 9,5% del PIB (unos 100.000 millones de euros de agujero presupuestario) frente al objetivo del 6% comprometido con la Unión Europea. Por su parte, la deuda pública escaló hasta el 70,5% del PIB.