La Sagrada Família es converteix en el gran far de Catalunya i Espanya després de culminar el somni de Gaudí

La visita del papa americà, Lleó XIV, ha tingut el colofó que es mereix al costat d’algú que s’ha guanyat la santedat, com Antoni Gaudí. La cerimònia d’encesa i inauguració de la gran Creu que corona la Torre de Jesucrist ha posat fi a més d’un segle d’esforços, treball, fe i perseverança. En el moment en què la creu es va il·luminar sobre el cel de Barcelona, visible des de desenes de quilòmetres a la rodona, milers de persones van esclatar en un aplaudiment emocionat. I moltes altres en llàgrimes d’emoció i alegria. No era únicament la inauguració d’una estructura arquitectònica; era la culminació d’un somni que el mateix Gaudí va imaginar i que mai no va poder contemplar acabat.

Gaudí contemplando su fin de obra, desde el aire
photo_camera Gaudí contemplant la seva fi d'obra, des de l'aire

La sobriedad del acto contrastó con la inmensidad de su significado. Sin artificios innecesarios (sólo al final como colofón visual y sonoro), con la música, la luz y la espiritualidad como protagonistas, Barcelona ofreció al mundo una imagen difícil de olvidar. La Torre de Jesucristo, convertida ya en el punto más alto de la basílica, se eleva como símbolo de fe, de cultura y también de identidad colectiva. Más allá de creencias religiosas, la Sagrada Familia representa una de las mayores obras arquitectónicas jamás concebidas por el ser humano y la demostración de que algunos proyectos son capaces de trascender generaciones enteras.

Con la cruz ya iluminando las noches de Barcelona, las obras principales de la basílica entran definitivamente en su recta final. La Sagrada Familia deja de ser únicamente una obra en construcción para convertirse plenamente en el gran faro espiritual, cultural y artístico de Cataluña y de España. De día, su silueta seguirá maravillando a millones de visitantes. De noche, la luz que corona la Torre de Jesucristo recordará a todos que los sueños más extraordinarios pueden tardar cien años en completarse, pero cuando finalmente se hacen realidad, pasan a formar parte de la historia para siempre.

Barcelona lo ha vuelto a hacer. Su capacidad artística, organizativa y de provocar impacto nos ha rebasado a todos y emocionado hasta el infinito. Como sucedió en Barcelona’92. Tanto que el propio papa León no pudo disimular su alegría y satisfacción, como tampoco el rey de España. Bienvenidos a la nueva Sagrada Familia, la basílica de todos los catalanes y españoles que iluminará, de noche y de día, tanto a los católicos como a los que no lo son. Vengan de donde vengan.

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