Fake news?... Seguro?

¡Ay! El relato. Ese potente anti argumento que tanto se utiliza últimamente en la política a todos los niveles.

Ya no hace falta manipular la IA para desconcertar a los ciudadanos con imágenes impactantes que apoyen sus ideales.  Basta con vilipendiar al que argumenta, si es posible sin dejarle hablar y a gritos, soltándole eso de: "¡bulo!, "¡fake!", "¡fango!". O, mejor aún, tacharle de fascista por el simple hecho de discrepar con algo que para ellos es evidente, según su manual bien aprendido y memorizado. ¿Para qué contrastar las informaciones? ¿Para qué argumentar razones? Es más sencillo desacreditar al rival con una de esas cuatro palabras para que el que escucha mire con recelo al que discrepa.

Muere entonces el debate, la crítica, la disidencia, el raciocinio, la libertad. Y todo acaba siendo un pensamiento único, marmoleo, inamovible.

Duele ver a tantos políticos mentir, denostar al oponente y reducir o callar las informaciones que les desagradan o les incriminan, sin que tengan el mínimo de decencia para dimitir de sus onerosos cargos.  Quizá vaya con el cargo... O puede que todos salgan de la misma academia de desformación personal.

Todos hemos visto cómo se las gastan, unos y otros en el Congreso, en el Senado, en las comisiones de "investigación" y cada vez que un político tiene un micrófono delante. Se dicen verdaderas sandeces. La última que me ha llamado la atención ha sido la portavoz de Sumar, Lara Hernández"  en una entrevista con Alsina cuando afirmaba que: "No existen los okupas en España. Esto es una relato de la derecha y la ultraderecha en el marco de una batalla cultural" (sic).

¡Dónde iremos a parar!

Suerte tenemos que los técnicos, los que saben, suelen decir la verdad. Con datos, con conocimiento de causa. A ellos hay que escuchar.

Ya pasó con el apagón. Fueron los ingenieros los que determinaron lo que la ministra no quiere admitir: el exceso en la red de energías renovables inestables hizo caer la red.

Siguió con los incendios. Los responsables anti incendios determinaron que la lucha contra los incendios era inviable si se reducían los efectivos y el presupuesto, como el ministerio pretendía ocultar.

Vuelve a pasar con los accidentes ferroviarios. La comisión de investigación, compuesta por expertos, determina que la causa de los accidentes es la falta de mantenimiento adecuado, hecho que no admite el ministro Puente. También los maquinistas se suben al carro de las críticas y ahora convocan huelgas que Puente trata de desactivar.

Y pasa con todos los aspectos de nuestra vida social: educación, sanidad, transportes, vivienda, inflación... Vamos de mal en peor con una degradación progresiva e imparable de los servicios públicos. Eso sí, sin que suponga la más mínima autocrítica o dimisión.

Las recientes iniciativas del gobierno también tienen su miga.

Sobre la regularización masiva de inmigrantes (entre 500.000 y 800.000 mil) acordada entre el PSOE, Sumar y Podemos, un inspector Jefe de La Policía Nacional advertía en el programa de Griso que:

  • Habrá fraude porque no se sabe ni cuántos son ni quiénes son. Muchos están indocumentados.
  • Si no saben quiénes son, tampoco sabrán si tienen o no antecedentes judiciales, que no policiales. Recordemos que no es lo mismo. Un multi reincidente de hurto, por ejemplo, no tiene porqué tener antecedentes judiciales. Según el proyecto, una sola declaración jurada del inmigrante diciendo que no tiene antecedentes será admitida como válida.
  •  La administración no está preparada para esta regularización. Se necesitará un amplio dispositivo adicional que seguramente jamás llegará.
  •  Las mafias lo van a aprovechar descaradamente.

Y todo esto sin contar con el efecto llamada que va a producir esta regularización.

Las luchas encarnizadas por acusar al rival de no querer subir las pensiones han sido, en estas últimas semanas, el tema del día. El Gobierno presentó esta subida envuelta en una ley ómnibus que contenia otras medidas inaceptables por la oposición a sabiendas de que la iban a rechazar. Cuando esto sucedió consiguieron la munición que buscaban para atacarles, aunque curiosamente se olvidaron de criticar a Junts, que también votó en contra, no vaya a ser que se enfadaran y perdieran su posible apoyo para otros temas. Sánchez en RRSS y todos sus ministros a coro, acusaron a las derechas de cebarse contra los jubilados. El mismo Sánchez mintió al decir que el PP congeló anteriormente las pensiones en el programa de Ana Rosa. Todo el mundo sabe, o debería saber, que fue Zapatero (PSOE) quien las congeló el 12 de mayo de 2010. Vean los vídeos de Zapatero defendiendo su medida ante el Congreso de Diputados.(discurso de Zapatero).

Pero... y los medios de comunicación?

Otra cosa, seguramente más grave, es cuando la prensa y los medios de comunicación, subvencionados por el poder, entran en el mismo juego macabro.  Algo muere en nuestra democracia cada vez que esto sucede. Y por desgracia, sucede a menudo.

Oír y ver en estos tiempos los programas de televisión y radio públicos, es una ejercicio de paciencia infinita para no tirar el aparato por la ventana. Las informaciones se seleccionan, se blanquean o directamente se ignoran cuando no convienen. Eso no es periodismo, es servilismo.

Qué decir de los tertulianos, pagados por todos nosotros, y que salen en esos medios... Sin formación, con su opinión desvirtuada por el color político al que defiende a ultranza, dejan las informaciones verídicas y contrastadas a la altura del betún. Cuando técnicos, ilustrados, gente formada, les desautorizan y sacan los colores por su incompetencia y su ineptitud, tan solo les queda negar la mayor y tachar esas opiniones de bulo, feak o fango como si fuera su única consigna y su única salida.

Més a La Opinión de Carles Viñallonga