Susto o Muerte

La segunda quincena de enero parece ser mala fecha para los pensionistas españoles: si llevan ya dos años empezando el año con la buena noticia de que el Gobierno les actualiza la pensión por decreto, apenas acaban el mes con la confirmación, tanto en 2025 como en 2026, de que no será así porque el Congreso tumba con la mayoría de PP, Vox y Junts la convalidación de ese decreto: política de susto o muerte.

Cuando se agotan las engañifas, lo que queda es el recurso al chantaje, que no es otra cosa que mentirte diciéndote en tu cara claramente que te la están pegando, pero que es eso o el abismo: o lo tomas o lo dejas. Así nos tienen secuestrados nuestros políticos, esos mismos que ya tienen asegurado automáticamente -ellos sí que saben- que sus nóminas suban desde el primer día de cada año sin debates ni discusiones.

En 2025 fue tal día como un 22 de enero cuando el Congreso dijo que nones a actualizar pensiones en el mismo decreto en el que se regalaba un palacete parisino al PNV. Y también, hay que recordarlo, porque en Junts se hartaron ya definitivamente y se enfadaron pero que muchísimo tras descubrir que Sánchez era poco menos que Pinocho redivivo, llamándole incluso “trilero”. En 2026 ha sido solo cinco días más tarde, el 27 del mismo mes, cuando el Congreso se ha negado a aceptar que le vale esa actualización anual si hay que tragar con mirar para otro lado ante los okupas de inmuebles ajenos y hasta ponerles poco menos que timbre de carillón en la puerta pateada, no se vayan a sentir señalados si al darle al botón suena una fea chicharra setentera. Ah, y también esta vez, por supuesto, porque en Junts siguen todavía, aparentemente, muy defraudados con Pedro the Great Pretender Sánchez. O eso dicen…

Lo sorprendente es el esfuerzo absurdo por segunda vez de un Gobierno al que ya solo parece que le quedan ganas y posibilidades de hacer el indio con esta advertencia en 2026, como hizo en 2025, de que las derechas, españolas y catalana, pagarán muy caro ante el pueblo el precio de no pasar por este aro de los decretos ómnibus. Sorprendente porque quien hace un año no pudo aguantar el farol fue precisamente el Gobierno, que pasó del órdago del ‘pues se quedan sin actualizar’ a un nuevo decreto limpio de polvo y paja pasando por el ‘ya veremos el decreto pa’ cuándo’ en apenas unas semanas. Que como decía mi abuela: para ser tan chulo hay que ser más alto. Y en esto Sánchez, pese a la percha que gasta, se nos ha quedado en metroimedio.

El nuevo decreto de actualización de las pensiones para 2026 está ya preparado, no lo duden. Más que redactado y listo para ser aprobado. Posiblemente terminado antes que el vídeo llorica del Presidente ante el no de los diputados. Un intento más de metérnosla si no llega a ser por el Longines delator y facha de su muy izquierda muñeca. Calculen además que será rápido, sino inmediato, que hay elecciones en Aragón y no está la cosa como para mucha Alegría.

Lo lamentable, en cualquier caso, es el triste espectáculo, solo un año después, de volver a intentar el mismo truco que ya el público se conoce porque ha visto perfectamente dónde esconde todos los conejos el peor mago de la historia de este circo. Y tan lamentable, aunque igualmente sorprendente, que haya aún entre los espectadores quienes aplaudan a cada manotazo cada vez más torpe de este ilusionista venido a menos. Que los hay, incluso, que están deseando que acabe la función para correr a ocupar sitio en la cola para comprar su entrada para la siguiente función.

Porque este Gobierno ha pasado de mentirnos descaradamente en todo a chantajearnos sin rastro alguno de pudor: si queremos pensiones actualizadas, hay que aprobar su escudo social, una simple dejación de funciones que asume, y nos quiere hacer asumir a los demás también, que un país moderno, a la vanguardia del crecimiento como nos están vendiendo, puntero en las cifras económicas, necesita de un escudo social porque mucha de su gente no tiene casa y no llega a fin de mes después de casi ocho años de Gobierno de progreso… Total, que estamos mejor que nunca, pero necesitamos un escudo social que Sánchez nos endiña a los ciudadanos responsabilizándonos a nosotros de su deficiente gestión: que si alguien tiene problemas de vivienda, la solución es que te ocupe la tuya y chitón.

Lo dicho: un circo decadente donde los payasos han dejado de hacer ninguna gracia hace tiempo y empiezan a cabrear al personal, pese a los de la adhesión siempre inquebrantable. Y paciencia, porque salvo sorpresa, todo indica que en enero de 2027 repiten numerito.

Pues nada, ¡palomitas para todos! Y si no queríamos susto, haber elegido muerte.

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