La falta de inversión en mantenimiento por parte del Gobierno de Pedro Sánchez podría ser la causa del accidente

Adamuz: la tragedia ferroviaria que desnuda la vulnerabilidad de España

La tarde del 18 de enero de 2026 quedará marcada como una de las más negras en la historia reciente de la red ferroviaria española. En torno a las 19:45 h, un tren de alta velocidad de la compañía Iryo, que circulaba desde Málaga con destino a Madrid, descarriló en los desvíos de entrada de vía en Adamuz (Córdoba). Al invadir la vía contigua, impactó con un tren Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario hacia Huelva y que también terminó fuera de la vía.

Uno de los vagones siniestrados
photo_camera Uno de los vagones siniestrados

El último balance oficial sitúa la cifra de al menos 39 muertos y más de 200 heridos —entre ellos numerosos graves— en un siniestro que ha conmocionado al país y ha suspendido temporalmente el tráfico de alta velocidad entre Madrid y Andalucía.

Testigos describen escenas verdaderamente dantescas: vagones retorcidos, pasajeros atrapados en la oscuridad durante largos minutos antes de ser rescatados, vecinos de Adamuz socorriendo con lo que tenían a mano —mantas, linternas, transporte improvisado— a víctimas y sobrevivientes.

¿Qué falló? Causas en investigación

Oficialmente, las causas del accidente aún están en investigación. El tren de Iryo que descarriló es relativamente moderno y había pasado revisión apenas cuatro días antes, y el tramo en cuestión es parte de una línea que, teóricamente, fue renovada recientemente.

Tramo de la via rota analizado por los peritos de la Guardia Civil
Tramo de la via rota analizado por los peritos de la Guardia Civil

Eso sí: expertos en ferrocarriles y representantes sindicales han señalado que los cambios de aguja y otros puntos de infraestructura son siempre nodos críticos dentro de cualquier red ferroviaria —y que un fallo en esos puntos puede tener consecuencias desastrosas si no se gestionan con el máximo rigor técnico y de mantenimiento.

Mientras tanto, el Gobierno insiste en la prudencia a la hora de atribuir causas hasta que se complete la investigación técnica, aunque los propios responsables reconocen que se trata de un suceso “tremendamente extraño” dado el estado del tren y de la infraestructura.

Lecciones del pasado: ¿se ha aprendido algo?

España ya vivió una tragedia ferroviaria de gran magnitud en el accidente de Santiago de Compostela en 2013, donde un Alvia descarriló por exceso de velocidad en una curva y causó 79 muertos.

Desde entonces se han implementado sistemas de protección automática, restricciones de velocidad y protocolos de revisión. Pero la tragedia de Adamuz sugiere que no basta con tener infraestructuras nuevas o revisiones recientes si no hay una cultura continuada de seguridad, inversión sostenida en mantenimiento y evaluación independiente de riesgos reales en todos los eslabones de la red ferroviaria.

El desafío ahora: responsabilidad y reformas

Este accidente debe servir de punto de inflexión. La sociedad exige respuestas claras:

  • ¿Qué falló exactamente?
    Infraestructura, señalización, procedimientos de mantenimiento o una combinación de factores.
  • ¿Por qué no se detectaron señales de riesgo antes?
    ¿Existen suficientes auditorías independientes?
  • ¿Se está priorizando el marketing de obra pública sobre el mantenimiento preventivo?
    Es una pregunta que cobra fuerza y que merece respuestas detalladas, no slogans políticos.
    Comunicación del 8 de Agosto del Sindicato SEMAF
    Comunicación del 8 de Agosto del Sindicato SEMAF

La tragedia de Adamuz no debe quedar como una simple estadística o una noticia triste más. Debe activar una reflexión profunda en la política de transporte, en la asignación de recursos públicos y en la cultura de seguridad de un país que presume de red de alta velocidad, pero que hoy llora víctimas y exige responsabilidades.

El ministro que un hoy sigue jugando a escribir tuits sin parar para auto exculparse, Oscar Puente, debería estar tomando nota de lo que hicieron los socialistas con Mazón hace un año tras el desastre de la Dana y empezar a tomar responsabilidades porque su figura tiene hoy la diana de culpable señalándole. Sindicatos y profesionales ferroviarios están informando sin cesar de múltiples comunicaciones a Adif y al Gobierno de España, durante años, para solucionar la falta de inversión y de mantenimiento. ¿A quién va a echar ahora la culpa el Gobierno de Pedro Sánchez?