El Logroño regala una nueva vida al BM Granollers pero añade al Bidasoa y Torrelavega en la lucha por la segunda plaza
El BM Granollers dejó escapar este fin de semana una oportunidad clave en la lucha por la segunda posición tras caer este sábado en la pista del Horneo Alicante (31-28), en un partido incómodo, espeso por momentos y que acabó decidiéndose en los detalles… y en la mayor contundencia local. La única suerte es que Logroño no aprovechó su oportunidad de casi sentenciar la plaza y perdió en casa ante Bidasoa, mientras Torrelavega ganada su partido.
En resumen, el Ciudad de Logroño (34 puntos) le devuelve la vida al BM Granollers y BM Torrelavega (33 puntos) y al Bidasoa (32 p). Cuatro equipos en tan solo dos puntos de diferencia a falta de seis jornadas para el final. Se auguran momentos no aptos para cardiacos para estas cuatro aficiones.
Un partido igualado… hasta que Alicante golpeó primero
El Granollers se desplazaba a Alicante, un equipo joven en su retorno a la categoría que miraba la tabla y a los puestos de descenso de reojo, con la aureola de equipo superior y europeo hasta hace “cuatro días”. Es decir, con clara vitola de favorito. Pero esto es balonmano…
El encuentro arrancó con el guion esperado: igualdad máxima, ritmo alto y alternancias constantes. Granollers intentó imponer su juego dinámico, pero se encontró con un Alicante muy sólido en casa, donde ya ha demostrado esta temporada que compite al límite.
El choque se movió en márgenes cortos durante gran parte de la primera mitad, sin que ninguno lograra romper el partido. Sin embargo, los locales aprovecharon mejor sus posesiones finales antes del descanso para abrir una pequeña brecha, obligando a los vallesanos a ir siempre a remolque. El 16-15 quince al descanso daba esperanzas de mejora a ambos contendientes.
Segunda parte: reacción insuficiente
Tras el paso por vestuarios, el equipo de Antonio Rama intentó subir líneas y acelerar el ritmo. Hubo reacción, sí. Pero no continuidad. Cada vez que Granollers parecía meterse en el partido, Alicante respondía con eficacia, especialmente en situaciones de ataque posicional y aprovechando errores visitantes.
El partido entró en su fase decisiva con diferencias cortas, pero siempre favorables al conjunto local. Y ahí, en el tramo final, el Horneo fue más contundente: mejor selección de tiro, menos pérdidas y mayor acierto en los momentos clave. Granollers, en cambio, pagó caro su irregularidad.
La derrota (31-28) no es solo un tropiezo puntual. Tiene consecuencias. El Granollers pierde terreno en la pelea por la segunda plaza, en una liga donde cada punto empieza a ser oro puro en el tramo decisivo.
El equipo sigue compitiendo, sigue estando arriba… pero este tipo de partidos son los que marcan la diferencia entre aspirar a todo o quedarse a medio camino.
El Horneo Alicante confirma su crecimiento: un equipo incómodo, intenso y capaz de tumbar a rivales de la zona alta cuando el partido se juega en su terreno. Ya lo había demostrado en otros encuentros recientes con finales apretados y de alta exigencia.