Raspall grabó su orgullo profesional en la emblemática fachada de la Casa Clapés

La Casa Clapés, en la Plaça de la Porxada, se construyó entre los años 1904 al 1907. Es un punto de inflexión en la obra del arquitecto Manuel Joaquín Raspall Mayol, el mayor representante del Modernismo en el Valles Oriental. En la fachada se mezclan la tradición artesanal con las nuevas corrientes estéticas que afloraban en Europa. El trabajo de Raspall evolucionó del Art Nouveau catalán (Modernismo) al Noucentisme. Su estilo es inconfundible por el uso de la cerámica y la forja. Raspall pertenecía a la segunda generación de arquitectos modernistas. Sus referentes directos fueron los gigantes que definieron el perfil de Barcelona como Antoni Gaudí, Lluís Domènech Montaner y Joan Martorell. Fueron coetáneos suyos Josep Puig i Cadafalch, Josep Maria Jujol o Enric Sagnier. A diferencia de sus contemporáneos que se centraron en grandes bloques de pisos en el Eixample de Barcelona, Raspall se especializó en torres de veraneo.

Casa Clapés, a la PlaÇA de la Porxada de Granollers
photo_camera Casa Clapés, a la Plaça de la Porxada de Granollers

Situada en la Porxada número 14, en el epicentro comercial de Granollers, la casa establece un diálogo visual entre el Renacimiento de las casas que tiene a su alrededor con el Modernismo. A su izquierda tiene el Palau Perpinyà-Masferrer y delante la casa renacentista del número 20 y la propia Porxada. Este entorno tan particular obligó a Raspall a concebir un diseño que, sin renunciar a la modernidad, respetara la jerarquía del entorno. El resultado es una casa convertida en un icono en aquel lugar estratégico de la ciudad.

Los registros históricos y el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña vinculan la propiedad a la familia Clapés, de gran arraigo en la ciudad. En el contexto del modernismo catalán la denominación de los edificios con el apellido del propietario no era una convención administrativa, sino un acto deliberado de autoafirmación. Poseer una casa diseñada por un arquitecto de renombre era una forma de demostrar el estatus social y la riqueza familiar. Esto es lo que ocurre con esta casa, con la cual quisieron dejar huella y constancia de lo que fueron y significaron en el entramado social de Granollers.

Casa Clapés, en la Porxada
Casa Clapés, Plaça de la Porxada de Granollers

A menudo surge una confusión que se debe aclarar. Existe otra casa Clapés en Barcelona, en la calle Escorial. Esta fue un encargo del pintor Aleix Clapés a su amigo y colaborador Antoni Gaudí. Clapés, propietario original de la casa, fue el pintor de cabecera de Eusebi Güell. El artista fue amigo de sus contemporáneos Santiago Rusiñol y Ramon Casas, y, aunque su vida parece ser un misterio, es un hecho contrastado que fue íntimo amigo de Gaudí. Al menos, hasta que la amistad se rompió en 1911. Clapés murió arruinado a los 64 años mientras pintaba unos murales en el Instituto Mental de Santa Creu.

Lo que convierte la Casa Clapés de Raspall en una obra excepcional dentro de su producción arquitectónica es un detalle casi invisible para el observador que pasa por allí con prisa. ¿Cuál es? Su firma. En un gesto de orgullo profesional, que casi nunca más se vuelve a repetir, el arquitecto grabó la rúbrica sobre una piedra de la fachada, utilizando una tipografía modernista. Lo más seguro es que sintiera satisfacción por la obra realizada y quiso dejar su firma. Esto nos recuerda cuando Miguel Ángel que La Pietà la había esculpido Cristoforo Solari. Herido en su orgullo regresó a la Basíli ca noche y, con un cincel y una lámpara, grabó su nombre en el mármol. La inscripción en latín dice “Michaëlangelus Bonarotus Florentinus Faciebat”.

El diseño arquitectónico de la Casa Clapés es un compendio de las artes aplicadas que d3finieron su modernismo. Raspall demostró un control absoluto sobre el esgrafiado que aquí alcanza un nivel de exquisitez notable. Los motivos vegetales que recorren la fachada no son meros añadidos, sin que forman parte orgánica del discurso del edificio, entrelazándose con las cerámicas de doble filete que aportan color y textura. Estas son una de las señas de identidad más reconocibles del lenguaje visual de Raspall, creando un ritmo cromático que dota de dinamismo la superficie plana de la pared. Esta combinación otorga a la Casa Clapés una vibración visual que cambia según la luz del día. Aquí se pone de manifiesto la importancia de la naturaleza y la luz que le daba el Modernismo.

Raspall 2
Raspall firmó su obra

No nos podemos olvidar de la forja y la carpintería. Los balcones trabajados con hierro, que parecen doblarse con la docilidad del mimbre, muestran la pericia de los herreros que colaboraban con Raspall. Los diseños de estos balcones no solo cumplen una función de seguridad, sino que actúan como encajes metálicos que enmarca las vistas hacia la Porxada. La madera de las ventanas y portones refleja un nivel de detalle inasumible hoy en día. Cada moldura y cada cierre fueron diseñados para armonizar con el conjunto, demostrando que para Raspall no existían elementos menores.

Raspall no solo construyó una casa para la familia Clapés. Construyó un monumento a la sensibilidad, un espacio donde la piedra, el hierro, la madera y la cerámica se unieron para narrar una historia que forma parte de la madurez de uno de los más destacados arquitectos que el Modernismo ha dado en Cataluña.