Según la investigación policial, los delincuentes utilizaron siempre un método similar: mientras uno vigilaba la zona para evitar la presencia policial o de testigos, los otros ejecutaban los robos. Dos de los asaltos fueron tirones en la vía pública para sustraer cadenas y joyas a las víctimas, mientras que los otros dos se produjeron en establecimientos comerciales, de donde se llevaron dinero en efectivo de las cajas registradoras.
Los Mossos detuvieron a los principales sospechosos el pasado 5 de mayo en Vic, acusados de cuatro delitos de robo con violencia e intimidación. Tras pasar a disposición judicial dos días después, el juzgado de guardia decretó su ingreso en prisión provisional. La policía catalana mantiene abierta la investigación y continúa buscando a otros implicados que habrían colaborado en los asaltos.
El caso vuelve a poner el foco sobre la preocupación por la delincuencia multirreincidente en Catalunya, especialmente en áreas urbanas donde los robos violentos y tirones continúan siendo uno de los delitos más frecuentes.