El Ayuntamiento de Mollet aprobó el pasado 12 de agosto la convocatoria para cubrir una plaza de agente con perfil de guía canino. La futura unidad estará formada inicialmente por un policía especializado y un perro entrenado y acreditado para funciones policiales. El consistorio explica que pretende incorporar esta herramienta para mejorar la respuesta ante los actuales retos de seguridad ciudadana, convivencia y prevención, además de desarrollar actuaciones de proximidad y sensibilización.
La convocatoria está abierta a agentes de policías locales de Cataluña que acrediten experiencia en unidades caninas, formación específica como guías y disponibilidad de un perro entrenado y certificado. No se trata, además, de una decisión aislada dentro de la política de seguridad de Mollet: el Ayuntamiento ya había anunciado que trabajaba para incorporar la unidad durante 2026, al mismo tiempo que proyectaba ampliar la plantilla de la Policía Municipal.
Granollers tomó el camino contrario
La comparación con Granollers resulta inevitable. El pasado febrero, la Policía Local granollerense desactivó “temporalmente” su Unidad Canina, una decisión que provocó un importante malestar entre los agentes que participaban en el servicio. El gobierno municipal justificó entonces la medida por la necesidad de concentrar los efectivos disponibles en las competencias y servicios considerados prioritarios de la Policía Local.
La diferencia es que Granollers no parte de cero. Su unidad funcionaba desde 2019 y en 2022 incluso había sido ampliada hasta disponer de tres perros. Los animales estaban adiestrados para detectar drogas y otras sustancias ilegales y participaban en actuaciones de seguridad ciudadana, prevención de delitos, civismo y convivencia.
Según los datos aportados por los propios agentes tras conocerse la suspensión, la unidad había realizado durante sus seis años de actividad más de 1.200 actas y denuncias relacionadas con tenencia y consumo de drogas, además de acumular más de 700 horas de vigilancia en estaciones, centros educativos y parques y otras 550 horas de patrullaje por los barrios.
Mollet incorpora lo que Granollers aparca
La paradoja resulta evidente. Mientras Mollet considera que disponer de un perro policía reforzará sus herramientas frente a los problemas actuales de seguridad, Granollers ha decidido prescindir temporalmente de una unidad que ya tenía formada, experimentada y con años de trabajo a sus espaldas.
Y existe otro dato interesante: Mollet está tomando estas medidas pese a que sus cifras recientes de seguridad han mejorado. La Junta Local de Seguridad constató en julio que los hechos delictivos habían disminuido un 5% durante el último año, los delitos contra el patrimonio un 5,3% y los delitos contra las personas un 9,5%.
Por tanto, estamos ante dos estrategias diferentes en dos de las principales ciudades del Vallès Oriental. Mollet apuesta por ampliar recursos especializados y considera que una Unidad Canina puede contribuir a prevenir delitos y mejorar la convivencia. Granollers, que ya disponía de esa herramienta, decidió dejarla temporalmente fuera de servicio.
La pregunta, especialmente cinco meses después de aquella decisión, es inevitable: si una ciudad vecina considera que una Unidad Canina es suficientemente útil como para crearla desde cero, ¿cuándo piensa Granollers recuperar la que ya tenía?.