Entre Maduro y Trump, Sánchez se vuelve a ir de rositas

A todos nos ha impactado la detención de Maduro y su extradición a EEUU para ser juzgado. Lo esperábamos hacía mucho tiempo y sabíamos que podía suceder en cualquier madrugada, como así ha sido. Pero esto es como todo, aunque te lo cuenten mil veces nada es tan real como cuando te muerde el lobo. Dicho esto, que es como no haber dicho nada, recapitulo y me paro a pensar, ese verbo tan infrautilizado en los últimos tiempos y del que tanto provecho sacan los que esta situación provocan. Tenernos a todos entretenidos es el principal opio de las dos últimas generaciones.

Sánchez, entre Trump y Maduro, el parapeto perfecto (imagen creada por IA)
photo_camera Sánchez, entre Trump y Maduro, el parapeto perfecto (imagen creada por IA)

Siendo la detención de Maduro un hecho que debería habernos alegrado, convencidos de su complicidad con personajes tan viles como Rodríguez Zapatero, resulta que la sorprendente acción paralela de Trump, permitiendo que el poder siga en manos de los chavistas, ha significado un nuevo balón de oxígeno para un Sánchez que, en menos de 24 horas, pasó de emitir un comunicado en el que no sabíamos cómo quedaba España ante semejante acción, a posicionarse como el líder del grupo de países que se oponen a la falta de respeto a la legalidad internacional. Suponiendo que se refieren a la misma que han tenido los venezolanos desde la llegada de Chávez.

No nos debería por tanto extrañar que sea mucho más escandaloso que un ministro coloque a “sobrinas” en trabajos que se pagan con nuestros impuestos, al hecho de que un ex presidente del gobierno se convierta en valedor internacional de un narcodictador que usurpa elecciones ante el espejo de todo el mundo. Nos quejamos por todo sin vara de medir y así nos va. El acoso sexual, siendo asqueroso y grave, de ninguna manera puede ser algo más pernicioso que colaborar con una narcodictadura que ha destruido un país y desplazado al 33% de su población en sólo dos décadas. Venezuela ha visto como 9 millones de compatriotas tenían que salir de su país.

Su dictador por fin ha sido detenido, pero como nunca es suficiente y todos creíamos que el amigo Trump otorgaría el beneplácito de la duda a quienes ganaron las elecciones hace año y medio, la noticia contraria ha venido de lujo a quienes, como Sánchez y Zapatero, ya se veían con la soga al cuello. Al primero le vale para crecerse ante los suyos, dentro y fuera de nuestras fronteras, y al segundo, con Delcy como nueva presidenta, le supone un salvavidas en mitad del océano apunto de engullirlo. ¿Son o no es unos tipos con la flor en el culo?

No tiene presupuestos ni apoyo parlamentario, a su familia a las puertas del banquillo y a sus colaboradores en la cárcel, pero como el que oye llover disfrutando del combate de boxeo que mantienen PP y VOX. Con un parlamento de vacaciones hasta mediados del mes de febrero y recién llegado de vacaciones, el señor Sánchez, a la espera de lo que pase en Aragón, nos dice que lo importante a partir de ahora es su agenda internacional. Maduro es otro capítulo superado.

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