La última jornada estuvo marcada por su visita a Tenerife, donde mantuvo diversos encuentros con migrantes y organizaciones humanitarias antes de celebrar una multitudinaria misa en el puerto de Santa Cruz. Allí insistió en uno de los grandes mensajes que ha vertebrado su viaje: la necesidad de construir una sociedad más humana, solidaria e integradora.
Durante estos siete días, León XIV ha protagonizado una intensa agenda institucional, religiosa y social. Entre los momentos más destacados figuran su histórico discurso ante el Congreso de los Diputados, los encuentros multitudinarios con jóvenes en Madrid, El Vía Crucis por el centro de Madrid con 1,5 millones de personas acompañándole, la inauguración de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia en Barcelona, la homilía en Montserrat, su visita a la prisión de Can Brians y los actos centrados en la realidad migratoria en Canarias.
La despedida, sin embargo, estuvo acompañada de un inesperado contratiempo. Cuando el Papa ya se encontraba a bordo del avión de Iberia que debía trasladarlo de regreso a Roma desde el aeropuerto de Tenerife Norte, una incidencia técnica obligó a suspender el despegue. Tras detectarse la avería, León XIV tuvo que abandonar la aeronave y regresar a la terminal junto al rey Felipe VI, protagonizando ambos una escena distendida e incluso con momentos de humor ante la situación.
Finalmente, el monarca español puso a disposición del Pontífice el avión Falcon del Ejército del Aire, que permitió completar el viaje de regreso al Vaticano sin mayores incidencias. El resto de la delegación vaticana y de los periodistas acreditados tuvo que esperar la llegada de otra aeronave para regresar a Italia.
Con su partida concluye una visita que ya forma parte de la historia reciente de la Iglesia en España. Una semana intensa en la que León XIV ha dejado mensajes de reconciliación, dignidad humana, esperanza y unidad, además de una imagen de cercanía que ha conectado con millones de españoles.