En el mes de octubre el ex vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias, en un discurso en el marco del foro de rearme ideológico del partido morado Podemos, se ofreció abiertamente al PSOE para "reventar a la derecha española" con medidas para dominar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) o para condicionar las licencias de emisión de las televisiones; acabando su discurso con un: "pero para eso hay que tener agallas", insinuando la cobardía de los socialistas para llevar a cabo estas medidas.
Con ello, la izquierda radical quiere hacerse con el segundo poder del Estado, la Justicia, una vez ya tienen garantizada su presencia en el poder ejecutivo y en el legislativo, a la vez que controlar el contrapeso del denominado "cuarto poder": la información y los medios. ¿No nos llevarían estas medidas a una dictadura pura y dura? Lejos del debate político se alienta con estos discursos, directamente, al enfrentamiento político y social. Juzguen ustedes.
Este discurso de Pablo Iglesias lo calcó Ione Belarra en el Congreso de los diputados no hace ni quince días, alabando incluso a los jóvenes radicales que, según ella, defienden a la "democracia" en la calle, frente a los fascistas. Imagino que se refería a las manifestaciones violentas de Navarra protagonizadas por jóvenes radicales cercanos a Bildu y a las promocionadas por ellos mismos contra la Vuelta ciclista a España que acabaron con disturbios graves. ¿Eso es defender la democracia?
Pero la cosa no queda ahí. La portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua también se apuntó al carro en su discurso en el Congreso de hace un mes, diciendo: "Señor Sánchez, lo estamos viendo, organizaciones fascistas, franquistas, ultras o directamente nazis que actúan con total impunidad en este estado"- O sea, la persona que señalaba posibles objetivos a ETA en su periódico, ahora señala directamente a la derecha como culpable de todos los males de España, como si otra opción política que no sea la suya no pudiera tener cabida. Esto forma parte de una clara política excluyente que también vivimos en Cataluña con el nacionalismo.
Iniciando este escrito, decía yo lo de la falta de memoria porque en los discursos parlamentarios previos a nuestra guerra civil ya se oían frases como las que ahora lanzan algunos políticos pagados por todos nosotros. Dejaré solo como ejemplo uno que me parece muy esclarecedor, ya que dinamita el concepto de justicia. Se trata del mensaje de Dolores Ibarruri (la Pasionaria) cuando justificaba la caza de quintacolumnistas en Madrid: “Si en época normal hay un adagio que dice que es preferible absolver a cien culpables a castigar a un inocente, cuando está en peligro la vida de un pueblo, es preferible condenar a cien inocentes antes que el culpable pueda ser absuelto.” — Dolores Ibárruri “Mundo Obrero”, en su Edición de la Mañana Para los Frentes, del día 12 de agosto de 1937.
¿A qué nos puede llevar este clima de crispación? Espero y deseo que, a nada, pero creo que nuestros políticos dejan mucho que desear y nos están llevando por derroteros muy peligrosos.