Daniel Sirera, el presidente del PP local, en materia de seguridad ha considerado que el balance es "especialmente preocupante". "Los ciudadanos no quieren discursos, quieren resultados. Quieren más policías en las calles, autoridad, que quien delinque tenga consecuencias y sentirse seguros en sus barrios", ha manifestado.
Asimismo, ha denunciado que Barcelona continúa apareciendo "demasiadas veces en los titulares por apuñalamientos, tiroteos, tráfico de drogas y delincuencia", y ha lamentado que la respuesta del gobierno municipal siga siendo "insuficiente".
Por su parte, Gonzalo de Oro ha dejado claro que, aunque la preocupación por la asfixiante inseguridad en Barcelona es máxima en ambas formaciones, los planteamientos difieren radicalmente desde la raíz. El líder de VOX ha subrayado que “la única solución para conseguir que Barcelona vuelva a ser una ciudad segura pasa por deportar a los delincuentes extranjeros”. A su juicio, la mera presencia policial resulta ya totalmente insuficiente para frenar la impunidad delictiva organizada.
Como muestra de la absoluta anormalidad institucional y delictiva que sufre Barcelona, el concejal ha recordado dos graves sucesos acontecidos recientemente a plena luz del día. Para Gonzalo de Oro, estas son “señales claras de que, llegados a este nivel de inseguridad, la presencia policial por sí sola no es suficiente para erradicar el problema ni para amedrentar a los delincuentes”.