Con cerca de medio millar de militantes y cargos reunidos, la dirección liderada por Carles Puigdemont y Jordi Turull ha intentado reforzar la idea de que el partido sigue siendo un actor incómodo para todos sus adversarios. “Nos quieren apartar porque molestamos a todo el mundo”, fue una de las consignas que marcaron la jornada.
El encuentro llega además en pleno desgaste del Gobierno de Pedro Sánchez. Junts ha elevado la presión sobre La Moncloa y ya reclama abiertamente un adelanto electoral, aunque descarta participar en una moción de censura que dependa de Vox.
La formación independentista busca recuperar músculo municipal mientras afronta desafíos internos, especialmente en Barcelona, y la competencia de otras fuerzas soberanistas. El objetivo es claro: llegar fortalecida a un ciclo electoral que puede redefinir el mapa político catalán y volver a situar a Junts como pieza clave tanto en Cataluña como en el Congreso.