Según la información dada a conocer por Catalunya Religió, la propuesta consiste en que 24 centros educativos públicos de primaria y secundaria comiencen a ofrecer, a partir del próximo curso escolar, una materia aconfesional sobre cultura religiosa dentro del currículo académico.
¿Qué busca este proyecto?
El objetivo principal, según la Generalitat, es abordar el desconocimiento básico sobre las principales tradiciones y expresiones religiosas que, según diversos estudios sociológicos recientes, afecta a una parte significativa del alumnado catalán. Por ejemplo, encuestas recientes muestran que entre los jóvenes de 16 a 25 años existe un notable desconocimiento sobre elementos fundamentales del cristianismo y otras religiones presentes en la sociedad.
La nueva materia se planteará como optativa en tercero de la ESO y se integrará en primaria en quinto o sexto curso dentro de las horas de gestión autonómica de cada centro. Para garantizar su desarrollo sociocultural y pedagógico, los materiales educativos se elaboran con la participación conjunta de técnicos de los Departamentos de Educación y Justicia, así como representantes de diversas confesiones religiosas presentes en Catalunya.
Diálogo, convivencia y educación
Figuras vinculadas al ámbito educativo y religioso han visto con interés este proyecto piloto. El coordinador del Secretariat Interdiocesà per a l’Ensenyament de la Religió a Catalunya (SIERC) ha destacado que la iniciativa puede considerarse un paso adelante en la normalización del diálogo entre pedagogía y religiosidad, siempre que se mantenga el enfoque aconfesional y respetuoso con la diversidad de creencias.
Asimismo, también ha señalado que, hasta ahora, solo entre el 15 % y el 16 % del alumnado de centros públicos cursa formación religiosa confesional, a pesar de que por ley se garantiza el derecho a esa enseñanza si lo elige la familia. El plan piloto, al centrarse en cultura religiosa de carácter no confesional, pretende abrir el acceso al conocimiento de las religiones más allá de la formación confesional tradicional.
Un primer paso con expectativas y cautela
Aunque la acogida inicial es positiva, algunos expertos y observadores recuerdan que se trata de una prueba piloto que afectará únicamente a 24 centros durante los próximos tres años. Por ello, subrayan la importancia de evaluar sus resultados pedagógicos, sociales y culturales antes de considerar una posible expansión a todo el sistema educativo catalán.
En un contexto en que la diversidad cultural y religiosa forma parte de la realidad social catalana, esta iniciativa se presenta como una oportunidad educativa para fortalecer la convivencia, la comprensión mutua y el análisis crítico, competencias consideradas esenciales en un mundo marcado por pluralidades crecientes.