En las Baleares se contabilizan los accidentes y las muertes como una forma de protesta ante ese tipo de turismo

El balconing ya tiene su propia “liga profesional” para premiar la estupidez humana

El "balconing" es un fenómeno que, aunque parece una ocurrencia moderna de la era de las redes sociales, tiene raíces que se remontan a varias décadas atrás, vinculadas estrechamente al turismo de masas. Este se define como saltar de forma consciente a una piscina desde un balcón o caer desde una altura mientras se sube de un balcón a otro en hoteles, hecho que ocurre durante la estancia vacacional.

Clasificación liga balconing
photo_camera Clasificación BalconLeague Balear

Este fenómeno conlleva consecuencias a nivel socio-sanitario ya que implica secuelas físicas que requieren un periodo de hospitalización y rehabilitación, y que junto con el alcohol, representa un estilo de vida de la mayoría turistas que interfiere en la tranquilidad de los convivientes de estos sitios turísticos, además de suponer un gasto sanitario importante.

El término se utiliza para describir dos comportamientos principales realizados generalmente desde los balcones de hoteles o apartamentos vacacionales. Uno es el salto a la piscina, que consiste en intentar saltar desde el balcón directamente a la piscina del establecimiento. El otro es el paseo entre balcones, que consiste en intentar pasar de un balcón a otro por el exterior del edificio, a menudo porque el turista olvidó las llaves o simplemente por diversión.

En las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado ya se registraban casos aislados de turistas que caían de balcones en zonas costeras. El término balconing fue acuñado por la prensa española alrededor de 2010. Se popularizó tras un verano especialmente trágico en Baleares, donde el número de incidentes se disparó y empezó a verse como un "reto" o tendencia entre jóvenes, principalmente de nacionalidad británica y alemana. Con la llegada de los smartphones y las redes sociales, el fenómeno mutó. Lo que antes era una imprudencia etílica, en ocasiones pasó a ser un intento de ganar notoriedad grabando la hazaña.

Desde 2020, existen decretos en Baleares que prohíben expresamente el balconing. Las multas pueden ir de los 6.001 € hasta los 60.000 €, además de la expulsión inmediata del hotel. El que lo practica, normalmente, suele ser un varón joven con una alta tasa de alcohol en la sangre. Un estudio del Hospital Son Espases de Palma determinó que la mayoría de los accidentes ocurren entre las 22:00 y las 08:00 horas.

Se han documentado cerca de 77 incidentes a nivel mundial, de los cuales 55 ocurrieron en España, resultando en 41 fallecimientos confirmados en el histórico reciente.  El primer caso mortal de 2025 se registró temprano, en abril, en un hotel de Ibiza, lo que encendió las alarmas antes de que empezara oficialmente el verano. Siendo irónicos podríamos decir que los participantes el año pasado venían con ganas de entrenar antes de que abrieran los chiringuitos.

Pues bien, en las redes existe un página web que lleva por nombre Federació Balear de Balconing www.balcon.ing, en la cual se hace una estadística de estos casos y un ránking de los países que van en primer lugar de la clasificación mundial. Lo curioso de la página es que, como que lo consideran una liga, cada país obtiene una puntuación y como si de unos Juegos Olímpicos se tratara, se les otorga medallas de oro, plata y bronce. En la página se pregunta y contestan la siguiente pregunta: ¿que consideremos balconing?

“Estrictamente se considera balconing saltar desde un balcón a la piscina de un hotel, o caerse al intentar pasar de balcón a balcón. La Federación Balear de Balconing no ha querido limitarse a este tipo de casos, ya que existen otros hechos dignos de mención que no encajan del todo en la definición original; por ello, también contabilizará toda caída vertical, sea intencionada o accidental, ya sea por imprudencia, estupidez, embriaguez, o una combinación de todo lo anterior. Por lo tanto, también incluimos saltos desde acantilados que impactan contra las rocas, saltos a piscinas de poca profundidad, caídas desde ventanas, terrazas, lugares elevados, etc. Como su propio nombre indica, la Federación Balear de Balconing solo contabilizará aquellos casos que hayan tenido lugar en suelo balear”.

Luego existe un criterio en el momento de puntuar. Si el caso acaba en muerte se le concede al país 2 puntos; si acaban heridos 1 punto. En caso de empate a puntos, desempata el equipo que contabilice más muertos en su marcador. Si persiste el empate, el nombre total de pisos caidos por cada equipo desempata.

Existe una clasificación por años desde 2000 hasta 2025. En 2000 el primer clasificado fue Reino Unido, seguido de Alemania. En 2024 quedó primero Reino Unido, seguido de Alemania y España. En 2025 volvió a ganar Reino Unido, seguido de Alemania y Turquía.

Existe un histórico. Es decir, la acumulación de puntos desde 2000 a 2025. El primer clasificado es el reino Unido con 239 puntos, seguido de Alemania con 82 y España con 33. El Reino Unido, a lo largo de estos años a sumado 54 muertos y 131 heridos. Alemania suma 23 y 36 y España 3 y 27. Luego vienen Italia, Francia, Irlanda, Austria, Países Bajos, Suecia y Estados Unidos. Los últimos clasificados, con un punto, son Marruecos, Eslovenia, Luxemburgo, Candaá y Andorra, que solo suman un herido cada uno de ellos.

La estadística también incluye lo que denominan Balonleague Intermunicipal. En primer lugar está Calvià con 170 puntos, 34 muertos y 102 heridos. Le sigue Palma con 115, 31y 53; Sant Antoni con 108, 27 y 54. Luego vendría Sant Josep, Eivissa vila, Llucmajor, Capdepera, Manacor, Formetera y Ciutadella.

Lo que pretende esta web, bajo el paraguas del humor negro, es denunciar el modelo de turismo de excesos en las Islas Baleares. Utilizan el ridículo para señalar lo absurdo de las muertes provocadas por el consumo excesivo de alcohol y drogas. Se definen como darwinísticamente turismofóbicos, sugiriendo que estas muertes son una forma de selección natural dentro de un modelo turístico que consideran insostenible y destructivo para la población local. Muchos residentes baleares los ven como una vía de escape cínica ante la frustración de ver cómo sus islas se convierten en parques temáticos de excesos cada verano.