La operación llega en un momento especialmente delicado para la seguridad en Cataluña. En los primeros seis meses de 2026 se han registrado seis asesinatos cometidos con armas de fuego, una cifra que prácticamente iguala la de todo el año pasado. Los Mossos atribuyen estos homicidios al crimen organizado, especialmente a organizaciones vinculadas al narcotráfico y a grupos criminales internacionales asentados en Cataluña.
La preocupación se ha intensificado tras los dos últimos asesinatos ocurridos en Barcelona. El pasado 7 de junio un hombre fue abatido a tiros en la Zona Franca, mientras que el 10 de junio otro individuo fue ejecutado de un disparo en la cabeza en plena calle Balmes, frente a una comisaría de la Policía Nacional y coincidiendo con la visita del Papa León XIV a la capital catalana. En ambos casos, la principal hipótesis policial apunta a ajustes de cuentas relacionados con el crimen organizado.
La Conselleria de Interior y la dirección de los Mossos han reconocido esta misma semana que el aumento de la presencia de armas de fuego constituye una de las principales amenazas para la seguridad pública. Las autoridades catalanas sostienen que la proliferación de pistolas y armas cortas está estrechamente vinculada al negocio del narcotráfico y han reclamado al Gobierno central un endurecimiento de las penas por tenencia ilícita y tráfico de armas.
A la espera de que finalicen los registros y se levante parcialmente el secreto de las actuaciones, todo apunta a que la macroredada forma parte de la ofensiva policial iniciada tras el repunte de los tiroteos y asesinatos registrados durante los últimos meses en Cataluña. El objetivo sería desarticular una de las redes que abastecen de armamento a organizaciones criminales que operan principalmente en Barcelona y su entorno metropolitano.