En defensa de la Guardia Civil frente a la manipulación institucional

En las últimas semanas, España ha conocido informaciones que deberían preocupar a cualquiera que crea en la fortaleza del Estado de Derecho. Lo que se ha revelado sobre la UCO, la UDEF y la cadena de mando de la Guardia Civil no es un incidente aislado ni una disputa interna: es un patrón que apunta a una manipulación institucional incompatible con una democracia madura.

Guardias civiles efectuando registros
photo_camera Guardias civiles efectuando registros

Las investigaciones periodísticas coinciden en un punto esencial: la Dirección General de la Guardia Civil y la Dirección Adjunta Operativa (DAO) habrían intervenido en decisiones que deberían ser estrictamente técnicas, especialmente en asuntos sensibles que afectan al entorno del poder político.

"Cuando la política intenta entrar en el corazón operativo de las instituciones, la independencia se resiente y la seguridad nacional se debilita".

La cadena de mando existe para garantizar eficacia, coordinación y disciplina. Pero según las informaciones conocidas, en los últimos tiempos se ha utilizado para algo muy distinto:

– Presionar a mandos operativos para modular o frenar investigaciones.

– Advertir internamente sobre los “problemas” que podrían generar determinadas líneas de trabajo.

– Intentar desacreditar a investigadores que han mantenido su independencia.

– Interferir en decisiones operativas que deberían estar blindadas frente a cualquier interés político.

La Dirección General, que debería ser el escudo institucional de la Guardia Civil, aparece en estas informaciones como un punto de vulnerabilidad.

El DAO, que debería garantizar la neutralidad operativa, aparece como un actor que habría intentado influir en investigaciones que afectan al entorno del Gobierno.

“Cuando la jerarquía se usa para presionar y no para proteger, la institución deja de ser un escudo y se convierte en un riesgo.”

Este es el núcleo del problema: la cadena de mando no puede ser una correa de transmisión política. Si lo es, la seguridad nacional queda expuesta.

La seguridad nacional no es solo un concepto estratégico. Es la garantía de que las instituciones funcionan sin interferencias, de que las investigaciones avanzan sin presiones y de que quienes sirven al Estado lo hacen con independencia.

Las informaciones recientes muestran un escenario preocupante:

– Investigaciones que se intentan condicionar.

– Mandos que se apartan para evitar conflictos con el poder político.

– Movimientos para erosionar la credibilidad de quienes investigan casos sensibles.

– Filtraciones interesadas para moldear la opinión pública.

Todo ello configura un riesgo real: la utilización de las instituciones del Estado para proteger intereses políticos. Y ese riesgo no afecta solo a la Guardia Civil: afecta a la confianza ciudadana, a la estabilidad institucional y a la credibilidad internacional de España.

A pesar de las presiones, la Guardia Civil ha demostrado que su lealtad es con la ley, no con el poder. Su trabajo, incluso cuando incomoda, es la mejor prueba de que España sigue contando con servidores públicos que anteponen el deber a cualquier otra consideración.

“Las instituciones no están para servir al Gobierno, sino para servir a la Nación.”

La ciudadanía no puede aceptar que la cadena de mando se utilice para frenar investigaciones, moldear decisiones operativas o presionar a quienes cumplen con su deber.

España necesita instituciones que funcionen con independencia, transparencia y profesionalidad. Y necesita un marco político que entienda que la seguridad nacional no es un instrumento partidista, sino un compromiso con todos.

España ha demostrado siempre que sabe corregir el rumbo cuando la política se aleja del sentido de Estado. Y lo volverá a hacer.

Un nuevo tiempo se acerca:

– un tiempo de regeneración institucional,

– de respeto a la independencia operativa,

– de protección real a quienes investigan,

– y de estabilidad en la seguridad nacional.

Ese cambio llegará con un nuevo Gobierno que devuelva rigor, seriedad y respeto a nuestras instituciones. Un Gobierno que entienda que la Guardia Civil no se manipula: se respalda.

Agustin Parra es diputado del PP por Barcelona. Miembro de la comisión mixta de seguridad nacional. LIII promoción CDN