A estas alturas de agosto hablar de éxito sería absurdo. Los equipos llevan apenas unas semanas trabajando, todavía queda prácticamente un mes para el inicio de la competición oficial y algo más para que llegue Europa. Los resultados son, por tanto, lo de menos. Mucho más interesante resulta observar qué cosas han cambiado y, sobre todo, cuáles siguen exactamente igual.
En el masculino tampoco podía haber demasiadas sorpresas porque la plantilla mantiene buena parte de la estructura de la pasada temporada. La principal novedad de estos días ha sido recuperar a Marcos Fis, ausente en la presentación del equipo después de su participación con la selección española júnior. Prácticamente sin entrenamientos con sus compañeros, disputó alrededor de media hora y especialmente durante la segunda parte dejó algunas muestras de lo que puede aportar. Es un jugador resolutivo, capaz de asumir responsabilidades ofensivas y de ofrecer algo que este Granollers necesita muchísimo: gol.
Lo mismo puede decirse de Pablo Urdangarin, especialmente peligroso en ataque. Entre ambos pueden proporcionar una capacidad ofensiva importante desde ese sector, aunque precisamente aquí aparece una de las incógnitas que acompañará al equipo durante la temporada: Granollers continúa sin disponer de demasiados lanzadores puros capaces de amenazar desde nueve o diez metros en ataque estático. Buena parte de su peligro necesita de la carrera, la penetración, el movimiento de balón y la velocidad.
Ferran Castillo desprende buenas vibraciones
Y por eso adquiere todavía más importancia Ferran Castillo. Para mí fue el mejor jugador del encuentro. Después de una primera parte bastante gris del equipo y de llegar al descanso por detrás en el marcador, Castillo fue uno de los responsables de cambiar el partido. Granollers aceleró, encontró soluciones ofensivas y llegó a disponer de cinco o seis goles de ventaja antes de administrar el resultado hasta la victoria.
Pero lo importante no fue solamente el partido. Castillo parece más sólido físicamente, más fuerte y progresivamente más cercano al jugador que se esperaba antes de aquella gravísima lesión que le mantuvo tanto tiempo apartado de las pistas. Su crecimiento puede ser una de las mejores noticias para Antonio Rama. Granollers necesita que asuma definitivamente un papel protagonista, no solamente por su capacidad de lanzamiento, sino especialmente por sus penetraciones y las constantes rupturas de la defensa enemiga.
Si Castillo consigue convertirse en una amenaza permanente por la izquierda (la derecha de las defensas), los rivales ya no podrán concentrarse tanto sobre el otro sector del ataque, el que dominan los dos zurdos de oro. Y eso puede terminar beneficiando también a pivotes y extremos. Abrir las defensas será una de las grandes obligaciones ofensivas del Granollers de esta temporada, porque los rivales saben perfectamente dónde están sus virtudes y dónde pueden hacerle daño.
La defensa, la asignatura pendiente
El problema más evidente continúa estando atrás. La defensa sigue siendo el punto débil del equipo y difícilmente podrá compararse con algunas de las que Granollers tuvo en temporadas anteriores. Los mimbres son distintos. Es una defensa menos expeditiva, menos física y también, inevitablemente, más barata de sancionar por los árbitros. Lo que no le falta es intensidad. Y precisamente esa intensidad puede tener un precio: habrá que vigilar las exclusiones cuando empiecen la Liga y Europa. Jugadores como Juan Palomino deberán aprender a administrar mejor esa agresividad defensiva porque jugar demasiados minutos con uno menos puede resultar carísimo para el equipo.
Ahí aparece, probablemente, el mayor riesgo del nuevo Granollers: que demasiados partidos terminen convirtiéndose en un intercambio permanente de goles por encima de los treinta tantos. Ya sucedió demasiadas veces la temporada pasada. Si el partido se convierte simplemente en correr, recibir gol, sacar rápidamente de centro y volver a marcar, Granollers tiene armas para competir, pero no siempre saldrá vencedor. Hay equipos extraordinariamente preparados precisamente para ese balonmano de ida y vuelta. Ayer se consiguió vencer por 34 - 31 al Wacker Thun suizo, pero la moneda no siempre caerá de cara.
Antonio Rama tendrá que volver a reinventarse. No sería precisamente la primera vez. Tendrá que apoyarse en los veteranos —Figueras, Deumal, Urdangarin y el reducido núcleo experimentado de la plantilla— y simultáneamente acelerar el crecimiento de los jóvenes procedentes de la cantera. No hay demasiadas alternativas: estos jóvenes tendrán que jugar, equivocarse, aprender y crecer mientras la competición ya está en marcha. Rama y Robert Cuesta tendrán que darles confianza porque buena parte del techo deportivo del equipo dependerá precisamente de su evolución.
Las chicas ganan por 27 - 25 al Amicitia Zúrich
En categoría femenina, el KH-7 BM Granollers también levantó el Ciutat de Granollers, imponiéndose por dos goles a otro rival suizo. Tampoco fue una victoria sencilla y tampoco permite extraer grandes conclusiones. El equipo dirigido por Morales afronta su propio proceso de reconstrucción, condicionado por las bajas y por lesiones importantes, pero estas primeras semanas permiten, al menos, apreciar una evolución positiva. Después de los problemas sufridos la pasada campaña, empezar acumulando confianza tampoco es una cuestión menor.
El balance, por tanto, debe ser prudente. Granollers comienza aproximadamente donde terminó la temporada pasada: con dudas defensivas, mayores posibilidades ofensivas y la obligación de seguir fabricando jugadores prácticamente sobre la marcha. Pero quedan todavía más de tres semanas de preparación y muchísimo trabajo por delante. El Ciutat de Granollers ha servido para levantar dos trofeos y reencontrarse con el Palau. Para saber hasta dónde pueden llegar realmente estos dos equipos habrá que esperar. Agosto es para entrenar, corregir y probar. La verdad empezará cuando lleguen los puntos.