De ese total, alrededor de 15,7 millones de declaraciones —un 62,2%— saldrán a devolver, con un importe global estimado de 13.271 millones de euros. Sin embargo, esta cifra representa un descenso del 3,26% respecto a la campaña anterior, lo que apunta a un ajuste en el volumen de devoluciones pese al aumento general de contribuyentes.
Más contribuyentes obligados a pagar
El otro gran dato de la campaña está en las declaraciones a ingresar. Hacienda prevé que más de 7,7 millones de contribuyentes tengan que pagar, lo que supone un incremento del 10,3% respecto al año pasado.
Además, la cuantía total a ingresar alcanzará los 24.628 millones de euros, un aumento notable del 18,4%. Este crecimiento se explica, en buena medida, por el aumento de las ganancias patrimoniales —especialmente derivadas de la compraventa de inmuebles— y por el buen comportamiento de los rendimientos del capital mobiliario en un contexto de tipos de interés elevados.
En otras palabras: hay más contribuyentes, pero también más bases imponibles que tributan al alza.
Un inicio de campaña con ritmo elevado
La campaña ha arrancado con fuerza. En las primeras horas desde su apertura ya se habían presentado más de 640.000 declaraciones, con picos que han superado las 2.000 presentaciones por minuto, lo que refleja el grado de digitalización del sistema y la rapidez con la que los contribuyentes acceden al borrador.
Como es habitual, la mayoría de declaraciones se tramitarán por vía telemática, mientras que la atención telefónica y presencial se irá activando progresivamente mediante cita previa en las próximas semanas.
Calendario y devoluciones
La campaña se prolongará hasta el 30 de junio, fecha límite para la presentación de declaraciones. En el caso de aquellas con resultado a devolver, la Agencia Tributaria prevé iniciar los primeros pagos en un plazo muy breve, en torno a las primeras 48 horas desde el inicio de la campaña, como viene siendo habitual en los últimos años.
En definitiva, la campaña de la Renta 2025 no solo será una de las más numerosas de la historia, sino también una de las más relevantes en términos de ingresos públicos. Mientras millones de contribuyentes esperan su devolución, el Estado se prepara para ingresar más que nunca en un contexto económico que, pese a su dinamismo, sigue trasladando una mayor carga fiscal al ciudadano.