El IRPF es un impuesto que grava los ingresos obtenidos por las personas físicas durante el año anterior, ya procedan del trabajo, actividades económicas, inversiones o patrimonio. La declaración sirve para comprobar si el contribuyente ha pagado correctamente sus impuestos a lo largo del ejercicio mediante retenciones o pagos anticipados. Si se ha pagado más de lo que corresponde, la Agencia Tributaria devuelve la diferencia; si se ha pagado menos, el resultado será a ingresar.
Como cada año, la campaña contará con tres vías de presentación. La primera es por Internet, a través del sistema Renta Web, disponible desde el 8 de abril hasta el 30 de junio. También será posible realizar la declaración por teléfono con el servicio de asistencia de la Agencia Tributaria entre el 6 de mayo y el 30 de junio, previa cita. Finalmente, quienes prefieran atención presencial podrán acudir a las oficinas de Hacienda entre el 1 y el 30 de junio, también con cita previa.
No todos los ciudadanos están obligados a presentar la declaración. Con carácter general deberán hacerlo quienes hayan obtenido más de 22.000 euros anuales de un solo pagador, mientras que el límite baja a 15.876 euros cuando existen dos o más pagadores y el segundo supera los 1.500 euros. También están obligados a declarar los trabajadores autónomos y otros contribuyentes con determinadas rentas o situaciones fiscales específicas.
Entre las novedades fiscales que afectan a la renta del ejercicio 2025 destacan una nueva deducción para rendimientos del trabajo dirigida a aliviar la carga fiscal de las rentas más bajas, así como cambios en la tributación de las rentas del ahorro más elevadas, que pasan a tributar hasta el 30% en los tramos superiores. Además, se mantienen deducciones vinculadas a la mejora de la eficiencia energética en viviendas y a la compra de vehículos eléctricos.
A un mes vista del inicio de la campaña, los expertos recomiendan a los contribuyentes revisar con antelación sus datos fiscales y recopilar la documentación necesaria para evitar errores o retrasos. La campaña de la Renta es uno de los trámites fiscales más importantes del año y afecta a millones de ciudadanos, por lo que una buena planificación puede facilitar el proceso y evitar posibles sanciones o recargos.