Aunque las encuestas proceden de empresas distintas y presentan matices propios, ambas dibujan una fotografía muy similar. El PP de Alberto Núñez Feijóo sigue liderando con claridad la intención de voto y mantiene una amplia ventaja sobre el PSOE, mientras Vox recupera terreno tras algunos meses de estancamiento y vuelve a convertirse en un socio imprescindible para una futura mayoría alternativa.
La principal conclusión de ambos estudios es que el crecimiento del centro-derecha no se produce únicamente por el avance del PP, sino también por la resistencia y recuperación de Vox. La suma de ambas formaciones permitiría gobernar con una mayoría holgada, algo que hace apenas unos años parecía improbable.
En el lado contrario, el PSOE consigue limitar daños y mantiene una base electoral relativamente sólida pese al desgaste provocado por los numerosos frentes judiciales que rodean al entorno político y personal de Pedro Sánchez. Sin embargo, esa resistencia socialista tiene una explicación clara: gran parte del voto que abandona a Sumar y Podemos termina refugiándose en las siglas socialistas.
La izquierda a la izquierda del PSOE continúa desplomándose. Sumar sigue perdiendo relevancia parlamentaria y Podemos permanece muy lejos de los resultados que llegó a obtener durante la pasada década. El espacio político que un día aspiró a superar al PSOE parece hoy reducido a una fuerza complementaria y dependiente de los socialistas.
Los sondeos aparecen además en un contexto especialmente delicado para el Gobierno. Las investigaciones judiciales que afectan al entorno socialista, las tensiones con los socios parlamentarios y las crecientes discrepancias dentro de la propia izquierda están condicionando el debate político nacional. Incluso desde Sumar han aumentado las exigencias de explicaciones públicas al PSOE por los diferentes casos que afectan al partido.
La fotografía que dejan ambas encuestas es la de un posible cambio de ciclo político. El PSOE resiste, pero lo hace absorbiendo el voto de sus aliados y no ampliando su espacio electoral. Mientras tanto, PP y Vox consolidan una mayoría social y parlamentaria que les permitiría alcanzar La Moncloa si esos resultados acabaran trasladándose a unas elecciones generales.
La gran incógnita ya no parece ser quién ganaría las elecciones, sino cuánto tiempo podrá sostenerse una mayoría gubernamental cada vez más dependiente de socios debilitados y de un PSOE obligado a concentrar todo el voto útil de la izquierda para evitar una derrota de grandes dimensiones.