Sus padres eran José Oriol Fortuny Font y Teresa Portell de Bahí. Su juventud estuvo marcada por la III Guerra Carlista, poniendo sus conocimientos jurídicos al servicio de la causa carlista, formando parte del ejercito de Cataluña y asumió la dirección del Boletín Oficial del Principado de Cataluña. Terminada la guerra se dedicó plenamente a su carrera de abogado. Estuvo inscrito en el Colegió de Barcelona y actuó como abogado en el Juzgado de Granollers.
Como fundador de la Cámara Agrícola Oficial del Valles se vinculó en la economía agraria de la comarca. Aunque era una organización apolítica, la utilizó para combatir el despótico centralismo tributario del Estado español. Aquí su espíritu carlista convergía con los intereses de los regionalistas catalanes. A pesar de que le separaba un abismo con el catalanismo político, estaba de acuerdo con estos que el sistema fiscal centralizado asfixiaba la prosperidad local.
Se presentó varias veces para formar parte del Congreso de los Diputados. En 1891 y 1893 se presentó por el distrito de Castelltersol y, en 1903, en la candidatura por Barcelona, que estaba encabezada por Juan Vázquez de Mella. No consiguió en ninguna de ellas una victoria electoral. En 1910 se presentó por la Coalición de Derechas, sin éxito.
Por el contrario debemos referirnos a su exitosa labor cultural. Como hemos dicho fundó la Biblioteca Popular carlista. En 1895 durante un banquete en honor a San Carlos, durante el brindis exclamó “Cuba española”, reflejando la preocupación del Tradicionalismo por la integridad del imperio colonial. En 1896, durante una conferencia dedicada al general Juan Castells, defendió el carlismo como el “pueblo escogido por Dios”. Recordemos que un hijo de este general, Hipólito Castells, fue fusilado en la Cartuja de Montealegre en 1869, por orden del comandante Casalís. Castells murió en el exilio en marzo de 1891 en Niza.
En 1907 pidió, como presidente de la Junta Provincial carlista de Barcelona, que el Tradicionalismo no se integrara dentro de Solidaridad Catalana. No consiguió su propósito y se impuso el criterio de Erasmo de Janer. Fortuny veía que los nacionalistas catalanes estaban usando al carlismo como fuerza de choque, pero obteniendo ellos todos los beneficios políticos. Janer, más cauto y disciplinado ante las órdenes del pretendiente Jaime de Borbón, freno aquel intento de Fortuny, el cual priorizaba la identidad del partido por encima de las alianzas de conveniencia.
En 1914 publicó La crisis del tradicionalismo y el programa mínimo. Es una obra fundamental para entender las fracturas del Carlismo en aquellos primeros años del siglo XX. Se opuso a la tesis de Salvador Minguijón, que sugería un acercamiento al sistema liberal para modernizar el país. Fortuny, por el contrario, abogaba por mantener la pureza doctrinal, aunque proponía una apertura hacia los mauristas de Antonio Maura, para fortalecer el bloque conservador sin renunciar al pleito dinástico. Casado con Dolores Blanch Benet, el matrimonio tuvo tres hijas, Mercedes, Teresa y Blanca. Mariano Fortuny falleció en Barcelona el 10 de enero de 1918.
Uno de sus nietos fue Pedro Ribas Fortuny, hijo de Teresa y Pedro Ribas, al estallar la guerra civil fue detenido en el contexto de la represión en la retaguardia republicana. Pedro Ribas se encargaba de las propiedades agrícolas de la familia y vivía en Terrassa. Lo llevaron al barco-prisión Uruguay. Sobrevivió al cautiverio. Pedro Ribas era uno de los ricos terratenientes de esta población. En La Vanguardia del 15 de enero de 1929 podemos leer...
“El agente de vigilancia, señor Ruiz Zorrilla, acompañado del subcabo de la guardia municipal señor Ullés y de los guardias Paredes y Cámaros, detuvieron a tres sujetos vecinos de esta ciudad, llamados Enrique Gabaldá (a) “el Chirimbolo”, Francisco García García y Bienvenido Peña Sancho (a) “el Luna”, los cuales han confesado ser los que se apoderaron del automóvil del rico propietario don Pedro Ribas Fortuny, que se halló abandonado en la madrugada del 9 del actual en la calle de San Jaime”.
En la Hoja del Lunes del 23 de enero de 1967 leemos...
“Este mediodía ha tenido efecto en Las Fonts de Tarrasa la bendición e inauguración de las nuevas oficinas de Correos instaladas en un céntrico local cedido por don Pedro Ribas Fortuny, junto a la antigua plaza del Hotel. Efectuó la bendición el párroco de Nuestra Señora del Rosario, reverendo don Carlos Piqueras, habiendo asistido el alcalde de barrio del sector Tarrasa, don Francisco Palet; el presidente de la Asociación de Propietarios y Vecinos de Las Fonts, don Arturo Travesa, con los miembros don Julio Bosch y don Francisco Montserrat, y el funcionario de las mencionadas oficinas de Correos, don Gaspar Salvador, además de numerosos vecinos, que por fin han logrado ver convertida en realidad la centralización de los servicios de Correos tanto tiempo anhelada. Finalizado el acto religioso, todos los asistentes han sido obsequiados con un vino español”.
Mariano Fortuny Portell representó la transición del Carlismo que protagonizó tres guerras, que principalmente era guerrero, al Carlismo político y jurídico del siglo XX. Fortuny vio en el presente la defensa de sus ideales. Estos se basaban en la unión de la fe y la tradición jurídica regional.