Cantabria, La Rioja y Murcia lideran la sanidad mejor valorada, mientras Cataluña sigue perdiendo respaldo ciudadano

Cantabria, La Rioja y Murcia encabezan actualmente el ranking de comunidades autónomas con el sistema sanitario público mejor valorado por sus ciudadanos, en un contexto marcado por crecientes diferencias territoriales y el retroceso de otras regiones como Cataluña.

Hospital Universitario Marqués de Valdecilla
photo_camera Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Cantabria

Así se desprende del último Barómetro Sanitario, cuyos resultados sitúan a Cantabria en primera posición, con un 66,4% de ciudadanos que consideran que su sistema sanitario funciona bien, casi 15 puntos por encima de la media nacional.

Un podio con sorpresa

Tras Cantabria, el segundo puesto lo ocupa La Rioja, con un 64,1% de valoración positiva, seguida de Murcia, que alcanza el 61,8%. Completan el grupo de comunidades mejor valoradas el País Vasco, Baleares y Galicia, todas ellas por encima de la media nacional.

El dato refleja una tendencia clara: la percepción ciudadana sobre la sanidad pública depende en gran medida de la gestión autonómica, en un sistema descentralizado donde las competencias están transferidas a las comunidades.

Cataluña, en descenso

En el lado opuesto, el estudio apunta a un deterioro progresivo de la valoración en algunas comunidades, entre ellas Cataluña, que pierde posiciones respecto a anteriores ediciones. Aunque no se sitúa en los últimos puestos, su evolución a la baja contrasta con el ascenso de otras regiones y evidencia problemas estructurales que afectan a la percepción ciudadana: listas de espera, presión asistencial o falta de recursos.

Este retroceso coincide, además, con un contexto de tensiones políticas y dificultades presupuestarias que afectan al sistema sanitario catalán, uno de los más tensionados en los últimos años.

hospital Vall d'Hebron
Hospital Vall d'Hebron

Diferencias territoriales cada vez más marcadas

El informe pone de relieve una brecha significativa entre comunidades. La diferencia entre la mejor y la peor valoración supera los 25 puntos porcentuales, un dato que evidencia la desigualdad en la calidad percibida del sistema sanitario público.

Estas diferencias no son nuevas, pero sí se han intensificado en los últimos años. Factores como la financiación, la organización de los servicios o la capacidad de respuesta ante la demanda explican parte de estas disparidades.

Por ejemplo, comunidades como Cantabria destacan no solo en valoración general, sino también en aspectos concretos como la Atención Primaria o los tiempos de espera, con cifras significativamente mejores que la media nacional.

La percepción, ligada a la gestión

Uno de los elementos clave del estudio es que la valoración ciudadana está estrechamente vinculada a la experiencia directa con el sistema: rapidez en la atención, calidad del trato o eficacia en los servicios.

En este sentido, regiones con menor presión asistencial o mejor organización logran niveles de satisfacción más altos, mientras que aquellas con sistemas más tensionados ven deteriorarse la percepción pública.

Un sistema tensionado y desigual

El análisis coincide con otras advertencias recientes sobre la sanidad en España, que apuntan a una financiación insuficiente y mal distribuida entre territorios, lo que contribuye a agrandar las diferencias.

De hecho, las comunidades con menor inversión per cápita suelen registrar peores indicadores de funcionamiento y satisfacción, en un círculo que refuerza las desigualdades.

El ranking vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes debates del sistema sanitario español: la equidad territorial. Mientras algunas comunidades consolidan modelos bien valorados por sus ciudadanos, otras ven erosionarse la confianza en sus servicios públicos.

El resultado es un mapa sanitario cada vez más desigual, donde el lugar de residencia condiciona de forma creciente la percepción —y en muchos casos la calidad— de la atención recibida.