La operación especial arranca el jueves por la tarde y se prolonga hasta la medianoche del domingo, un periodo en el que coincidirán tanto los desplazamientos de ocio como los trayectos cortos habituales. Esta combinación, según Tráfico, es uno de los factores que más presión ejerce sobre la red viaria, al concentrar la circulación en franjas horarias muy concretas.
Las previsiones apuntan a complicaciones especialmente en las salidas de las grandes ciudades —Madrid y su entorno como principal foco— y en las rutas hacia destinos turísticos de costa, montaña y segundas residencias. El momento más delicado se espera en la tarde del jueves y la mañana del viernes, mientras que el retorno del domingo por la tarde volverá a concentrar la mayor parte de las retenciones.
En Catalunya, Trànsit trabaja con cifras récord de previsión: 580.000 vehículos saldrán del área metropolitana de Barcelona durante la operación salida que serán regulados a través de un dispositivo especial con 1.365 agentes de los Mossos d’Esquadra y con más de 100 km de carreteras con medidas específicas de regulación, tales como controles de velocidad, refuerzo de señalización y presencia policial intensiva.
Para hacer frente a este volumen de tráfico, la DGT, mossos i resto de policías autonómicas, desplegarán un amplio dispositivo que incluye agentes, radares, helicópteros y drones, además de medidas habituales como carriles adicionales, suspensión de obras y restricciones al tráfico pesado. El objetivo es doble: mantener la fluidez en la medida de lo posible y reducir el riesgo de siniestros en un periodo especialmente sensible.
Más allá de la logística, el mensaje de las autoridades vuelve a insistir en la responsabilidad individual. Planificar el viaje, evitar las horas punta y respetar las normas básicas de seguridad —cinturón, velocidad, ausencia de alcohol y distracciones— siguen siendo las recomendaciones clave en un contexto de alta densidad circulatoria.
El puente, en definitiva, confirma una tendencia habitual: menos días no implican menos desplazamientos. Al contrario, concentran la movilidad y elevan la presión sobre unas carreteras que, una vez más, afrontan uno de los momentos más exigentes del calendario.