Fernández agradeció la invitación de la patronal vallesana, destacando el peso estratégico de una comarca con un nivel de industrialización superior a la media catalana, y aprovechó para mostrar su apoyo al Partido Popular de Granollers. Desde el inicio de su intervención quiso trasladar un mensaje optimista basado en la experiencia de gestión de su partido en otras comunidades autónomas, recordando que allí donde gobierna el PP se han eliminado impuestos como el de Patrimonio o Sucesiones y se han reducido las trabas burocráticas para empresas y emprendedores.
“Sí al Circuit, sí al Quart Cinturó, sí al aeropuerto”
El dirigente popular contrapuso su propuesta a lo que considera una dinámica permanente de bloqueo impulsada por la izquierda radical. “Nosotros queremos decir sí”, afirmó, enumerando algunos de los proyectos que considera esenciales para el futuro económico de Cataluña: la continuidad del Circuit de Montmeló, el desarrollo del Quart Cinturó, la ampliación del Aeropuerto de Barcelona, el impulso de la industria y la defensa del turismo como motor económico. Según Fernández, todas estas actividades son compatibles si se gestionan adecuadamente y contribuyen al progreso y la prosperidad del territorio.
Preguntado por la posible recuperación del proyecto ferroviario orbital, se mostró muy escéptico y lo calificó de iniciativa poco definida. A su juicio, Cataluña tiene prioridades mucho más urgentes, como resolver los problemas crónicos de Rodalies, mejorar el estado de las carreteras o actuar sobre los colapsos recurrentes de la AP-7 antes de embarcarse en proyectos de dudosa viabilidad.
Críticas al Govern por los Mossos y la seguridad
Uno de los momentos más contundentes de la comparecencia llegó al abordar la polémica sobre la presencia de los Mossos d'Esquadra en los centros educativos. Fernández acusó al Govern de estar condicionado por sus socios parlamentarios, especialmente CUP y Comuns, a quienes atribuyó un discurso “antisistema y antimossos”. Frente a ello, reivindicó su confianza plena en todos los cuerpos de seguridad, desde Mossos y policías locales hasta Policía Nacional y Guardia Civil, reclamando más respaldo institucional para garantizar la seguridad ciudadana.
Rechazo a la subida de la tasa turística
El líder popular también cargó contra el incremento de la tasa turística pactado en Barcelona entre PSC, ERC y Comuns. Consideró que la denominada “turismofobia” constituye un error estratégico para Cataluña, recordando que el turismo genera entre el 15% y el 20% del PIB catalán de forma directa o indirecta. En este sentido, criticó las posiciones que buscan limitar la llegada de visitantes o reducir el tráfico de cruceros, y defendió que los problemas asociados al turismo deben resolverse mediante innovación y mejor gestión, no mediante restricciones que puedan perjudicar la economía.
Reformismo frente a populismo
A pocas semanas del Congreso del PP catalán, Fernández reivindicó el concepto de “reformismo” como eje ideológico de su proyecto político. Según explicó, se trata de corregir progresivamente aquello que no funciona y conservar lo que sí funciona, alejándose tanto del inmovilismo como de las propuestas rupturistas. Entre los ámbitos que considera prioritarios para reformar citó la educación, la seguridad ciudadana, la presión fiscal, la gestión del agua y la política energética.
Respecto a su propia situación interna dentro del partido, recordó que ha vivido tanto los momentos más difíciles como los más satisfactorios de su trayectoria política. Con tono distendido, aseguró que presidir el PP catalán es una de las mayores lecciones de humildad que puede recibir cualquier político, defendiendo que la clave consiste en mantener los principios, trabajar con constancia y evitar tanto la euforia en los éxitos como el desánimo en las derrotas.
La intervención dejó clara la estrategia con la que el PP catalán quiere afrontar el próximo ciclo político: una apuesta por el crecimiento económico, las infraestructuras, la seguridad y la reducción de impuestos frente a lo que Fernández considera una etapa marcada por el bloqueo, la burocracia y la influencia de los partidos más radicales sobre las decisiones del Govern.